Como cada 5 de noviembre, recordamos la entrada al cielo de nuestro fundador, quien gracias al Espíritu Santo, tuvo la dicha de fundar una familia misionera para llevar el Evangelio a aquellos que no lo conocen.
Al recordar al también ilústre obispo de Parma, queremos renovar nuestra consagración a la misión, ese es nuestro granito de arena que damos a la Iglesia para que Jesús sea conocido por toda la humanidad.
Al mismo tiempo recordamos a todos los xaverianos esparcidos por el mundo para que sigan anunciando el Evangelio con gran entusiasmo, valor y creatividad y que Dios nuestro Señor fructifique sus esfuerzos.
Gracias a las personas que nos animan con su oración y solidaridad, que por intercesión de san Guido María Conforti Dios haga de nosotros sus testigos hasta el fin de los tiempos.
Usamos cookies y tecnologías similares para mejorar tu experiencia en nuestro sitio web.