En esta Jornada misionera, conocida como DOMUND, Domingo Mundial de las Misiones, queremos recordar a tantos misioneros y misioneras que trabajan en todo el mundo con el único fin de llevar el Evangelio de Jesucristo.
El mensaje de Jesús es alegría, por ello la vocación misionera se recibe, se acepta y se realiza con entusiasmo para ir a tierras lejanas y anunciar a las gentes que Dios los ama. Si bien esto implica sacrificios, nada queda sin recompensa, Dios siempre da el ciento por uno, así lo experimentaron los Apóstoles de Jesús y todos aquellos y aquellas que a lo largo de la historia del catolicismo han aceptado este llamado.
El mundo ha podido conocer al Dios de Jesucristo gracias al servicio de tantos heraldos del Evangelio como san Pablo, san Francisco Xavier, san Guido María Conforti, sólo por citar a algunos. Pero el trabajo sigue siendo grande, nuestro mundo, por los cambios de época, de ciencia y tecnología, se ha olvidado de Dios, es por ello que la Misión sigue siendo válida, nunca terminará, se necesitan personas capaces de seguir a Cristo para poder llevar su Evangelio a toda creatura.
En los inicios del cristianismo, había pocos misioneros, es más, los apóstoles sólo eran doce y sin embargo transformaron el mundo de su época, ahora somos millones de católicos, por lo tanto, podemos hacer que nuestro mundo no viva en la ignorancia. Si hay mucha gente que rechaza a Dios es porque no lo conoce o lo conoce mal, no saben que existen las Sagradas Escrituras, de Dios sólo conocen lo que ven en la televisión o en las redes sociales. Es urgente pues que volvamos a tener ese entusiasmo que caracterizó a los primeros cristianos y así salir a invitar a las gentes al banquete del Rey. Esta es la invitación que nos hace el Papa Francisco, no olvidemos que la misión es responsabilidad de todo bautizado y en la misión cabemos todos: sacerdotes, religiosas, obispos, laicos y voluntarios.
En este día demos gracias a Dios por todos aquellos y aquellas que se han consagrado a la misión, sin ellos nuestra Iglesia no crece. El Papa Francisco nos dice: Aprovecho la ocasión para agradecer a los misioneros y misioneras que, respondiendo a la llamada de Cristo, han dejado todo para ir lejos de su patria y llevar la Buena Noticia allí donde la gente todavía no la ha recibido o la ha acogido recientemente. Queridos hermanos, vuestra generosa entrega es la expresión tangible del compromiso de la misión ad gentes que Jesús confió a sus discípulos: «Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos» (Mt 28,19). Por eso continuemos rezando y dando gracias a Dios por nuevas y numerosas vocaciones misioneras dedicadas a la obra de evangelización hasta los confines de la tierra.
Que por la intercesión de la Virgen María muchos jóvenes acepten el llamado de Cristo para llevar su Evangelio a todo el mundo, y que esta jornada no sólo se quede en un día de folclore misionero.

