El Papa Pío XI instituyó en 1926 el Domingo Mundial de las Misiones, mejor conocido como DOMUND. Sin embargo, esta concientización misionera tiene su fundamento en el mandato misionero que Jesús les encomendó a sus Apóstoles: “Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16, 15).
Desde entonces han surgido muchas iniciativas para anunciar a Cristo en el mundo. De esta manera nacieron grandes congregaciones misioneras que han predicado, orado y dado testimonio de Cristo Resucitado.
En nuestros días, hay una infinidad de congregaciones al servicio de la misión cuyas iniciativas abarcan diversos sectores: la educación, la salud, el cuidado de los pobres, la evangelización a los no cristianos, etc.
Nosotros los Misioneros Xaverianos somos un granito de arena en este servicio que la Iglesia Católica ofrece al mundo. Ofrecemos nuestro servicio en la educación, en la pastoral, diálogo interreligioso.
Para ello tenemos hermanos mexicanos preparados en diversos campos como lo requieren los retos de nuestros tiempos: biblistas como el padre Antonio López, que ha traducido la Sagrada Escritura en lengua Musey que se habla en el sur del Chad, el P. Rafael Aguilar Flores ha colaborado en la traducción y publicación de una versión llamada Biblia Misionera. También tenemos al P. David Peguero, experto en Pedagogía, los padres Felipe García, Enrique Sánchez, Ignacio Martínez, especializados en contabilidad. Contamos con el padre Gabriel Arroyo preparado en webmaster y audiovisuales, al P. Guillermo Jiménez con especialidad en misiología. El P. Roberto Carlos Mendoza, experto en electricidad. Y también tenemos formadores de seminaristas, sicólogos, abogados, políglotas y otros que se han formado en la universidad de la vida.
Todo esto es para decir que la misión de la Iglesia es vasta y cada quien tiene un lugar en ella. Y el Espíritu Santo sigue suscitando nuevas formas de misión por ejemplo tenemos el Laicado Misionero Xaveriano y el Voluntariado Xaveriano.
Para este Centenario del DOMUND el Papa León XIV nos dice: “ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión; todos, cada uno según su vocación y condición de vida, participan en la gran obra que Cristo confía a su Iglesia. Por ello deseo agradecer especialmente a los misioneros y misioneras ad gentes de hoy; personas que, como san Francisco Xavier, han dejado su tierra, su familia y toda seguridad para anunciar el Evangelio, llevando a Cristo y su amor a lugares a menudo difíciles, pobres, marcados por conflictos o culturalmente lejanos. Siguen entregándose con alegría a pesar de las adversidades y las limitaciones humanas, porque saben que Cristo mismo, con su Evangelio, es la mayor riqueza que se puede compartir”.
Que este DOMUND suscite en el corazón de los jóvenes un entusiasmo por seguir a Cristo y que se animen a llevar el Evangelio a todas partes.




