Skip to main content
P. Rafael Aguilar Flores sx

La importancia de la mujer en el proyecto de Dios

En este mes en que celebramos el día internacional de la mujer, quisiera recordar brevemente algunas figuras femeninas ejemplares e importantes para la realización de la Historia de la Salvación. Ellas, aun a pesar de las restricciones culturales de su época, enfrentaron y rompieron estereotipos que impedían el positivo crecimiento humano de la sociedad.

En el Antiguo Testamento encontramos a Débora, jueza y profetisa, quien lideró a Israel en tiempos de guerra, evidenciando que las mujeres podían desempeñar roles de liderazgo y tomar decisiones cruciales (Jc 4). También tenemos a Esther, quien, con valentía y astucia, arriesgó su vida para salvar a su pueblo usando su posición como reina (Est).

En el libro del Éxodo Miriam, aun siendo una pequeña niña, ayudó a proteger a su hermanito Moisés después de que el faraón, rey de Egipto, ordenara que todos los bebés varones hebreos fueran arrojados al río Nilo (Éx 2, 4). Años más tarde, trabajó fielmente al lado de su hermano para ayudar a liberar a los israelitas de la esclavitud (Éx 15, 20-21).

Rajab fue una prostituta que, sin pertenecer al pueblo de Israel, decidió proteger valientemente a los israelitas que espiaban su ciudad, Jericó, porque creyó en el plan de Dios. Gracias a su fe y a su valerosa y arriesgada determinación, llegó a formar parte del linaje de Jesús (Jos 2, 1-21; Mt 1, 5).

Ruth destacó por su lealtad y generosidad, pues quedó viuda muy joven y podía regresar a su país Moab con sus costumbres y tradiciones propias. Sin embargo, decidió permanecer junto a su suegra para ayudarla, ya que también era viuda y desprotegida. Por su destacada humanidad y fe en Dios, también ella, siendo extranjera, forma parte del linaje de Jesús (Rt; Mt 1, 5).

El libro de proverbios describe a la mujer ideal como alguien diligente, virtuosa, sabia y de gran impacto en su familia y sociedad (Pr 31, 10-31).

El Nuevo Testamento también resalta a mujeres de fe inquebrantable. No podemos dejar de mencionar a María, la madre de Jesús, como uno de los ejemplos más icónicos de obediencia, servicio y humildad (Lc 1, 26-56). Otra mujer conocida por su fe es María Magdalena, quien fue testigo clave de la resurrección (Jn 20, 11-18).

Jesús mostró continuamente su gran estima por las mujeres al comprender sus preocupaciones (Jn 2,1-9), satisfacer sus necesidades más profundas (Jn 4; Mc 7, 24-30), darles la salud (Lc 4, 38-39, Mt 9, 20-22), padecer sus sufrimientos (Jn 11, 33), ofrecerles perdón y restauración (Lc 7, 36-50; Jn 8, 3-11) y defender sus actos de devoción (Mt 26, 6-13).

En las primeras comunidades cristianas apreciamos por primera vez la voz y participación de las mujeres como Priscila (Hch 18), Dorcas (Hch 9, 36-43) y Lidia (Hch 16, 13-15).

La Sagrada Escritura celebra a la mujer como símbolo de sabiduría y fortaleza, presentándola como líder, madre, amiga, creyente. La presencia femenina ha sido, es y será fundamental en la historia de la fe, su influencia continúa siendo relevante en nuestra Iglesia actual.

¿Te ha gustado este artículo?

¡Compártelo!

Cd de México

Centro de Comunicación

C. Canarias 410 Col Portales Del. Benito Juárez 033000 Ciudad de México