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P. Antonio Flores Osuna

Cimentando el porvenir… en Fnideq, Marruecos

Muy estimados todos, paz y bien.

Ya pasó el tiempo, los hechos de nuestra presencia misionera en Fnideq (Castillejos) se van acumulando, haciendo historia en este pedacito de tierra frente al Mediterráneo. Los vientos de Levante y de Poniente se suceden unos a otros trayendo fríos, lluvias, ventoleras fuertes y marejadas… En invierno esto se hace un poco mas crudo y hay que abrigarse bien. Yo ya me compré mi “yilaba” (vestimenta marroquí gruesa o de lana).

Las actividades de nuestro Centro Sociocultural Lerchundi están en plena marcha. Estamos por concluir el tercer mes de labores y hemos estado acompañando, con la ayuda de monitoras o maestras de español, corte y confección y bordado a máquina, a unas 100 chicas (casadas y solteras) que, a decir de sus maestras, están muy entusiasmadas por lo que aprenden. Por ahora, me toca abrir el centro, disponer los ambientes para las actividades, recibir a las alumnas, y supervisar el trabajo en general. Veo a las alumnas animosas y dedicadas (hemos aceptado a dos niñas sordomudas y no se imaginan el esfuerzo que ponen).

Junto a estas actividades, hemos tenido por primera vez en Fnideq las fiestas de San Guido María Conforti y San Francisco Xavier. La primera fue en casa con la participación de los Hnos. Francisca­nos. La segunda, en la capillita donde vamos los domingos, con la presencia del Cardenal Cristóbal López, Administrador Apostólico de la diócesis de Tánger a la que pertenecemos. En ocasión de la fiesta de San Francisco Xavier y aprovechando que estaba con nosotros el Cardenal, hemos invi­tado a una cofradía sufí, y hemos orado y compartido por varias horas con algunos de sus miembros. Nos une el mismo Dios a quien buscamos servir y adorar. Por primera vez, nuestro carisma y espiritualidad han resonado en medio de estos lugares y gentes. Son pequeños gestos (muy históricos) que quere­mos que cimenten el desarrollo de nuestra misión de servicio, diálogo, encuentro y amistad… en Marrue­cos.

Por un encargo que a primeros de octubre se me ha confiado (Delegado del Administrador Apostólico al servicio de las comunidades religiosas), he tenido la oportunidad de apoyar a algunas comunidades religiosas con retiros, ejercicios espirituales y pequeñas charlas… Hemos, de hecho, empezado a caminar en vistas del Sínodo: estamos aprendiendo a “caminar juntos” y vemos que, en general, nos falta mucho por recorrer a fin de que la sinodalidad sea nuestro estilo como Iglesia. Pero nos gusta la propuesta del Papa y lo estamos intentando en nuestra pequeña franja de Pueblo de Dios.

Los tres Xaverianos hemos estado bien de salud, gracias a Dios. François y Rolando tienen también sus propios encargos (Delegación de Caritas y Secretario o Canciller, respectivamente) y siguen con su estudio de la lengua local (Dariya). Yo, por ahora, he entrado en pausa, sigo más de cerca las actividades del Centro. También está el hecho de que, como dice el refrán, “loro viejo, no aprende a hablar” (o le cuesta mucho) como es mi caso… Sin embargo, se me anima a continuar… me hablan de la flexibilidad del cerebro… y yo saco mis mejores trucos… pero es lento el aprendizaje. Si alguien tiene un mejor secreto, le agradecería mucho si me lo comparte…

Por lo demás, agradezco que nos tengan en sus oraciones y en su solidaridad, y que de vez en cuando nos lleguen sus saludos. Acercándose la Navidad, cuenten con mi oración y la de mis hermanos. Les deseamos todo bien: que Jesús, el Señor, establezca su morada en cada una de sus familias (esposos, hijos, abuelos…), en sus corazones y proyectos de vida. Renovemos nuestra confianza en Aquel que viene a ser “Dios-con-nosotros”, Jesús, el Hijo de José y de María, Verbo del Padre hecho como uno de nosotros.

Toño1

¡Feliz Navidad y Año Nuevo 2022!

¡Abrazos y bendiciones!

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