El padre Pastor González Zermeño nació en Jalostotitlán, Jal., el 7 de febrero de 1978. Con alma de los Altos de Jalisco, en su familia conoció la fe en Jesucristo, dicha fe la maduró en el seminario y de ahí en adelante creció su amor a la misión. Hizo su primera profesión religiosa con los misioneros Xaverianos el 19 de julio de 1998 en Salamanca, Gto.
Posteriormente realizó sus estudios de filosofía en Guadalajara, Jal., y prosiguió sus estudios de teología en la Ciudad de México donde se consagró definitivamente el 23 de septiembre de 2005 y el 18 de agosto de 2007 fue ordenado sacerdote.
Ese mismo año fue enviado a París para estudiar el francés y así poder llegar a su tierra de Misión en la República Democrática del Congo en 2008. Llegado a aquella tierra tuvo que iniciar el estudio de la lengua swahili para poder realizar su labor misionera entre aquellas gentes. Su primera destinación en ese país fue la misión de Shabunda en la selva congolesa. Se trataba de una parroquia con muchísimas aldeas, al igual que los otros padres, el padre Pastor salía a visitar las comunidades por 15 días o hasta por un mes con tal de estar con todos los cristianos católicos. En el 2011 se entregó dicha misión al clero diocesano y el padre pasó a formar parte de la parroquia de Cahi, en la periferia de la ciudad de Bukavu. Más tarde fue enviado a la parroquia de San Francisco Xavier en la periferia de la ciudad de Goma; después de varios años fue destinado a la casa de animación misionera en Kilomoni en la diócesis de Uvira. Como las necesidades son muchas en Congo, actualmente el padre Pastor se encuentra nuevamente en una misión en plena selva, en la parroquia de Kitutu.

En todos estos años, el padre se ha dedicado al cuidado pastoral de la gente, pero de manera particular se ha concentrado al acompañamiento de la niñez y de la juventud en todos los lugares a donde ha sido enviado. Su preocupación siempre ha sido la educación y la fe de esta gente, por ello siempre ha buscado construir escuelas y capillas, así como ayudar a las personas más necesitadas, especialmente en el cuidado de la salud.

El padre Pastor es un incansable misionero que se ha entregado también a la catequesis de niños, jóvenes y adultos. Cada año son numerosas las personas que reciben el sacramento del bautismo y los demás sacramentos. Para eso el padre visita las comunidades a pie, en moto o en piroga ya que en la selva no hay transportes modernos, son muy pocos los caminos en buen estado como para ir en camioneta. La parroquia de Kitutu está atravesada por el Río Elila donde se explota el oro de manera artesanal, pero aún así es un lugar de difícil acceso, las autoridades no se preocupan para mejorar la zona, sólo les interesa la explotación de sus riquezas naturales.

Pero lo mejor de este lugar es su gente, a pesar de sus muchos sufrimientos a causa de los conflictos armados, la población sigue luchando día a día para procurar su alimento, gracias a las abundantes lluvias, el campo produce lo necesario para vivir y la gente no se desanima.
El ejemplo del padre Pastor nos anima a seguir pidiéndole a Dios por las vocaciones misioneras para que no falten jóvenes que entreguen su vida a Dios para seguir llevando esperanza al mundo y que Jesucristo y su Evangelio siga llegando hasta los confines de la tierra.




