Estimados todos, paz y bien.
El tiempo va que vuela… ya estamos casi en julio y pronto el verano entrará en todo su esplendor…
Nosotros vamos a cumplir nuestro primer mes en Fnideq (Castillejos), en la casa que la Iglesia local nos ha facilitado para nuestra misión. Después de varios meses de trabajo para repararla del deterioro sufrido mientras nadie la habitaba, ahora la estamos reacondicionando para hacerla satisfactoriamente vivible y hospitalaria. Hemos tenido casi tres semanas de mucho trabajo. Nos hemos acomodado en las habitaciones que la casa ya tenía. Muy pequeñas, por cierto. Pero la casa es de esas casas antiguas de gruesas paredes y se mantiene bastante fresca (en estos días, afuera hay un sol candente…). Menos mal que el mar está a cinco minutos caminando.
Hemos renovado la capillita que tenían las Hermanas que vivieron en esta casa antes de nosotros. Con motivos arabescos, altar, ambón y paredes combinan cultura y arte local. En este lugar oramos y celebramos la misa todos los días; aquí presentamos nuestra oración de intercesión por todos ustedes, por Fnideq y sus necesidades, por la Iglesia y la Familia Xaveriana…

François y Rolando han concluido sus estudios sobre el Islam en Rabat (capital del país) y ahora han retomado el estudio de la lengua local; yo concluí ocho de diez unidades del curso de lengua, y en los próximos días haré un repaso e intentaré balbucear mis primeros diálogos y expresiones en Dariya (árabe marroquí). No es fácil en lo absoluto. Pero estamos intentándolo.
Los vecinos nos han recibido estupendamente. Su hospitalidad es muy generosa. En las compras algunos se aprovechan, pero es cuestión de regatearle con arte y astucia y algo se logra… También hemos tenido algunas primeras peripecias. Por ejemplo, cuando la policía detuvo a François porque no traía el documento de residencia en Marruecos y ellos pensaron que era un senegalés migrante indocumentado… Nos preocupamos mucho, pero luego, aclarando que es miembro de la Iglesia católica y mostrando su permiso de residente, todo se arregló y los policías se disculpaban por lo acaecido. Lo trajeron a casa en patrulla con todas sus luces encendidas… Solo faltaba la sirena.
Al día siguiente, vino el jefe de barrio y nos pidió a todos poder sacar foto de nuestros documentos. Ahora la policía y la ciudad (80 mil habitantes) saben que entre ellos están tres hombres que se dicen hermanos y son de la Iglesia católica. Hay muchas expectativas al respecto… pues, en la ciudad se pasa hambre, no hay trabajo, y muchos se han echado al mar para llegar a Ceuta…
Otra curiosidad de nuestro dialogar con la gente local, es que nos preguntan si estamos casados o si tenemos novia… Cuando oyen nuestras explicaciones que no entienden de ninguna manera, alguien se aventura a decir, como una joven mujer concluyó: “aquí les vamos a cambiar las ideas”. A mis años, dije yo… pues, menudo esfuerzo tendrán que hacer. Bueno, mejor no presumir, ¿verdad?
En todo lo que estamos emprendiendo en estos inicios, nos apoya y acompaña Mons. Cristóbal Cardenal de Rabat. Es un buen amigo, siempre a la mano. Agradecemos a Dios que, así como ustedes de lejos, también aquí hay gente de cerca que nos estima, alienta y auxilia en los aún primeros pasos de la misión en directo.

Muchas gracias por su generosidad en la pasada Cuaresma Misionera. Estamos pensando ya en los proyectos iniciales que promoveremos en la zona. Están ustedes todos en ello, son misioneros con nosotros. ¡Ánimo!
Saludos cordiales y bendiciones.





