El Cuerpo de Cristo es para nosotros el alimento y la fuerza en nuestras luchas cotidianas, dice la oración que “en sí contiene todas las delicias”.
Son muchos los pueblos de todo el mundo que salen en procesión por las calles con la custodia que porta la Hostia Consagrada. Es un signo de consagración a Dios, es pedir con fe que Jesús, el Pan de Vida, nos levante de nuestras flaquezas, nos invita a alimentarnos de él para que poseamos su misma fuerza contra el mal. Al comer de este pan obtenemos la vida eterna.
Que el Señor mire nuestro mundo con ojos de misericordia, nos libre de todos los males, nos ayude a encontrar nuestro pan de cada día para que lo busquemos y lo adoremos como él se merece, que nos dé esperanza para salir de esta pandemia del covid-19.
Acompañemos a Jesús Eucaristía con esta oración de san Alfonso María Ligorio: Señor mío Jesucristo, que por amor a los hombres estás noche y día en este sacramento, lleno de piedad y de amor, esperando, llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte: creo que estás presente en el sacramento del altar. Te adoro desde el abismo de mi nada y te doy gracias por todas las mercedes que me has hecho, y especialmente por haberte dado tú mismo en este sacramento. Amen.