El P. Antonio Flores nos envía la siguiente noticia sobre la nueva misión en Marruecos.
Estimados todos, paz y bien:
Les comparto que desde hace algunos días estamos confinados en nuestra casa de Tánger. Para cualquier movimiento fuera de la ciudad se tiene que comprobar que tenemos permiso de movilidad, sea para salir, como para entrar a donde vayamos.
En casa tenemos un ‘hospitalito’: las hermanas que atienden el obispado, donde estamos hospedados, todas han sido contagiadas, una falleció hace algunos días; los franciscanos que viven en otra parte de la misma estructura, ya han empezado a contagiarse, el superior ya tiene el virus; el personal de apoyo está en sus primeros pasos. Nosotros los xaverianos estamos todavía inmunes, pero con posibilidades de contagiarnos.
Guardando las indicaciones básicas para estas circunstancias, ayudamos en lo que podemos a los enfermos leves y avanzados, entre ellos a dos hermanas bastante mayores y con otras complicaciones. Una doctora nos apoya eficazmente a distancia desde México. Siento que estamos como en los inicios del anuncio del Reino, curando enfermos; o como san Francisco Xavier al llegar a las misiones, sirviendo en los hospitales.
Que Jesús haga sentir su fuerza salvadora entre nosotros y que San Francisco Xavier interceda por todos nosotros. Hemos suspendido las clases de la lengua local, Dariya, también las misas con gente y la participación a otros encuentros a nivel nacional, el de los nuevos misioneros en el país y el de un curso más largo en un instituto interconfesional.
Respecto a la lengua, mi avance es que ya tengo muchos elementos básicos (en el cuaderno) y algo va quedándose en la mente y en la lengua, a ver cuándo se completa el rompecabezas. Espero que todos ustedes estén bien, con salud y entregados a lo propio de su misión en la vida. Un abrazo lleno de bendiciones.