P. Ermanno Zulian
El misionero
es un hombre siempre
dispuesto a recomenzar.
Porque para él, la entrega a los demás
no es una simple aventura temporal, es la VIDA.
(Ermanno Zulian)
El “Padre Chino”, como cariñosamente llamamos a este misionero veterano de la China, ha mostrado en la vida cotidiana alegría y tenacidad en su vocación al servicio del Reino del Señor Jesús. Es además uno de aquellos hermanos de nuestra familia xaveriana en México que tuvo la dicha de conocer a San Guido María Conforti, un don que compartió en sus escritos y en charlas con quienes en ese momento estaban en la etapa de la formación.
Nacido en Villa del Ferro de San Germano de los Berici (Vicenza) el 17 de diciembre de 1911. Sus padres fueron Marcello Giuseppe e Ida María Ferraro. Nació en una parroquia con un gran espíritu misionero de la cual había otros seis Xaverianos. Ingresa a la congregación en la casa apostólica de Vicenza el 9 de octubre de 1923. Sera ahí donde le tocará abrir la puerta y recibir, como narra él mismo, al mismo Monseñor Conforti en una tarde en que limpiaba el patio como “premio” a una atrevida “travesura” la cordialidad del Santo Fundador quedará marcada en su vida. Concluidos los estudios de Preparatoria parte para el Noviciado en la Casa Madre de Parma, donde emite la primera profesión religiosa misionera junto a otros nueve compañeros en manos del San Guido el 19 de agosto de 1929.
Durante su juventud, Ermanno Zulian se manifiesta como un vivaz estudiante de carácter brioso e intuitivo, alegre y expresivo. Fue ordenado sacerdote en la Catedral de Parma el 21 de junio de 1936 por manos de Mons. E. Colli. Esa misma tarde, en la Iglesia de San Roque donde se encuentra la Capilla de San Francisco Xavier, recibía el Crucifijo. Menos de tres meses después, el 2 de octubre de 1936 partía como Misionero para China, junto al P. F. Teodori y el Hermano Stocco.
El mismo P. Luca, compartiendo detales de la vida del Padre Zulian escribe: “En los quince años de apostolado misionero en China, el P. Ermanno fue testigo y participe de muchos sufrimientos que martirizaban a todo el país y en forma particular a la Diócesis de Cheng-chow, en la provincia central del Henan, donde trabajan los hijos de Conforti, en colaboración con el Obispo Luigi Calza. Los japoneses apenas habían invadido China y bajaban al Honan; en 1938 la Catedral de Cheng-chow fue bombardeada. Poco después, el gobierno nacionalista ordena encarcelar a los misioneros extranjeros en el campo de concentración de Neishang. El padre Zulian toma una audaz iniciativa y por medio de un certificado médico logra liberar a su obispo, Mons. Calza del campo de concentración: ¡Pero debe sustituirlo! Quedando el como prisionero.
Más tarde, después de ser liberados, vuelve a su posición, colaborando en el hospital que los xaverianos habían iniciado en Cheng-chow, donde sufren el 30 de abril de 1944 un bombardeo durante el ataque de las fuerzas japonesa. Ese día el P. Zulian ve al padre Gianni Botton ser atravesado por la bayoneta de un soldado japonés, cuando intentaba, con una bandera blanca en mano, comunicar que en el hospital no había gente armada, sino solo enfermos y personal médico del hospital.
Terminada la revolución e instaurada la nueva República Popular China, el régimen maoísta que previamente había premiado al padre Zulian por los méritos de asistencia social, ahora lo acusa de insurrección, y después de juzgarlo bajo el tribunal popular y lo expulsa de China en 1951” (A. Luca).
De regreso a Italia, lo vemos empeñado en el servicio de animador misionero en los Seminarios, suscitando así diversas vocaciones para los Xaverianos (1951 a 1955).
En el verano de 1955 el padre Zulian es destinado a México, donde el P. Hugo Catennati había iniciado la presencia de los Xaverianos fundando el Instituto Cultural de Occidente, ahí trabajó generosamente por varios años (1955-1967), como profesor y colaborador en la convivencia con los estudiantes.
Nuevamente se pone disponible y es enviado a la isla de Formosa (Taiwan), como miembro del grupo que fundó en Taipei una presencia xaveriana (1968 a 1972), en vista del regreso a China Continental. El proyecto no perdura y el grupo debe reincorporarse a otras regiones, a la espera de tiempos mejores para retomar el Proyecto China.
Regresa nuevamente a México donde trabajó otra etapa de su vida, empeñado en la enseñanza y posteriormente conviviendo con los estudiantes xaverianos mexicanos filósofos y teólogos en la comunidad de Guadalajara, comunicando su rica y singular experiencia misionera con la palabra y con los escritos: “Zulian era un escritor brillante, de imágenes vivas y eficaces”. (A. Luca)
Entre algunos de sus escritos podemos recordar: “He amado a los chinos” (sobre el P. Botton), “La hazaña de Xavier”, “El Obispo de los bandidos”, “Hasta luego Río Amarillo”, “Vacaciones en el Trópico” y “La Gloria de Casalora” (sobre San Conforti).
Los últimos años de su vida los ve marcados por la enfermedad y su fragilidad, manteniendo actitudes de buen humor, momentos de oración, fidelidad a la oración diaria y a la participación a la Eucaristía. El Dios de la vida lo llama a gozar de su paz en la víspera de la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, por la que siempre tuvo gran amor y veneración el 11 de diciembre de 1992.
El Señor le tenga en su Santa Gloria.




