En un hospital de Guadalajara, a las 7 de la tarde del 12 de noviembre de 2005, murió el P. José Zanardi a los 75 años de edad. Un mes antes, el 10 de octubre, había tenido una intervención quirúrgica por un tumor en el estómago. El 11 de noviembre había regresado al hospital, mientras lo preparaban para una segunda intervención sobrevino un ataque al corazón que resultó fatal.
Muchos le recordaremos de corbata y vistiendo con toda formalidad, de compostura seria aunque amable sirviendo como director del colegio ICO en Mazatlán o del Colegio Centro Unión en San Juan del Río. Otros le recordarán de sombrero y morral, montado a caballo o recorriendo estrechas y escarpados caminos en la Huasteca. Algunos tendran la imagen de un maestro apasionado en sus clases o de las celebraciones y homilías de un piadoso sacerdote. Quien recordara sus llamadas (algunas veces un tanto severas) al orden, a la disciplina y al empeño escolar. Ciertamente, sea cual sea nuestro recuerdo, su memoria va acompañada de una genuina y transparente sonrisa.
Nació en Commessaggio (en Mantova, Italia) el 1 de febrero de 1930, ingreso a los 11 años al Seminario diocesano de Cremona, donde estuvo hasta el segundo año de Preparatoria. Ahí estuvo durante la Segunda Guerra Mundial. Posteriormente, en 1947, con el apoyo de sus formadores y hasta del obispo de su diócesis, ingresa con los Xaverianos al año de Noviciado. Emitió la primera profesión el 12 de septiembre de 1948 y siguió sus estudios de Filosofía en Desio, y es enviado a Zelarino donde ofrece generosamente dos años de servicio (1950 a 1952).
En 1952 sale de Italia para ir a los Estados Unidos, donde estudó los 4 años de la Teología, al termino de los cuales fue ordenado sacerdote el 2 de febrero de 1956. Durante el periodo de estudios fue descrito por sus formadores como una persona “de buena piedad y bien cultivada, muy inteligente y con óptimos resultados en todos los sectores. Estuvo siempre entre los mejores de su clase, empeñado y alegre, lleno del espíritu xaveriano. Trabajador y entregado con dedicación para el bien común. Con una clara observancia de las normas. Consciente de su inteligencia que lo lleva a hacer observaciones críticas, aunque abierto a las sugerencias y consejos”.
Después de su ordenación siguió en los Estados Unidos, ofreciendo su servicio como formador de los seminaristas xaverianos, al mismo tiempo que se mantuvo estudiando, consiguiendo títulos académicos en Ciencias Naturales en la universidad de Marquette. Años después llegará a expresar en una carta: “No tengo un buen recuerdo de esos tres años, tuve muchos errores por ser muy joven”, sin embargo, es un hecho que se le recuerda como un joven sacerdote que siempre se mantuvo con disponibilidad y buena voluntad en su trabajo.
En 1964, el padre José Zanardi fue destinado a México para dirigir el Instituto Cultural de Occidente (ICO), un encargo nada fácil, ya que se trataba de sustituir en el corazón de mucha gente al inolvidable P. Hugo Cattenati. 6 años después fue enviado a San Juan del Río, donde con otros hermanos xaverianos da inicio a la nueva etapa del Colegio Centro Unión (CCU) en la ubicación que tiene actualmente, ayudó en la formación de los seminaristas y a desarrollar la metodología acedemica y organizativa de este centro escolar. Se le pide nuevamente en 1974 de regresar a la dirección del ICO en Mazatlán para otros 8 años de servicio generoso y creativo. Finalmente, una nueva petición para regresar a trabajar en el Colegio Centro Unión (1982 – 1988).
Se trata en total de 24 años de servicio en las escuelas xaverianas de México, de los cuales, él mismo expresa: “en general yo tengo un grato recuerdo y he trabajado con mucho gusto entre los estudiantes. Nunca me he sentido como alguien que huye de las dificultades: Hacía lo que me pedían y lo hacía con mucho gusto” (Carta del 15 de septiembre de 1998). Durante todos esos años, el padre Zanardi estaba convencido de que hay mucho futuro para las vocaciones misioneras y xaverianas en México, además de que le apasionaba compartir los conocimientos académicos y su experiencia organizativa.
En 1988 renueva la petición que frecuentemente había presentado a los superiores de la congregación y a los de la región en México, salir a Misión. Para su gran alegría y grande sorpresa de todos, esta vez recibe la destinación a la misión de Acoyotla para trabajar pastoralmente entre la gente de la Huasteca. En ese tiempo la parroquia no tenía acceso para vehículos, ni luz eléctrica o teléfono, se pensó que su estancía por allá sería breve. Sin embargo, su determinación y empeño se muestra inquebrantables, resalta en las limitaciones de la edad,un espíritu generoso e intrépido. Deja la rigurosa organización de la vida de las escuelas para entrar en un ambiente al que debía adaptarse y esto en forma extrema. No obstante las dificultades y desafios, el padre José llegaría a expresarse de ese periodo de su vida de manera alegre y satisfecha: “Sin duda estos últimos años han sido los más bonitos de mi vida” (Carta del 15 de septiembre de 1988).
La breve biografía de su vida se concluye con palabras que describen ese caminar: “En su viaje terrenal, de Commessagio a los Estados Unidos, y de ahí a México, el P. Zanardi nunca puso en duda los servicios que se le pidieron, siguió la gracia con la dedicación que siempre marcó el sí dicho al Señor y nunca retractado. Fue un hermano alegre, un discípulo del Señor, un hombre de fe y generoso en el compartir”.
Agradeciendo su servicio y amistad, pedimos al Dios de la vida le llene de su Alegría y Paz.




