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Miguel Sarabia, P. Rubén Macías Sapien,sx

Muchas experiencias, un solo regalo. El espíritu de familia en el carisma Xaveriano Pte. 1

Comunidad de Teología CDMX.

Mons. Conforti fue enfático en su deseo de que, tanto sus hijos consagrados como laicos, hiciéramos del mundo una sola familia en Cristo, pues “el anuncio y la realización de la fraternidad significan la construcción de una sociedad de justicia y de paz, por medio del anuncio, la oración y la copartición real de los bienes”[1]. Es por ello que en esta serie de testimonios nos gustaría compartirles cómo hemos vivido este espíritu de familia y la importancia de tener un corazón abierto para encontrar a Jesús en cada uno de nuestros hermanos.

Foto para Escrito 1

Desde mi primer acercamiento al carisma Xaveriano en la misión en Oaxaca, el crucifijo que pendía de mi cuello no solo fue símbolo de nuestra razón de ser entre aquellas personas, sino me mostraba la solicitud de amistad, la fraternidad universal, que tenía guardada de hace tiempo y que a través de esta nueva experiencia podía empezar a escribir el SÍ a Cristo. Como en un dibujo, aquel primer boceto tomó forma y profundidad con los tintes derivados de la pandemia, que han trazado el rostro de Cristo en quienes encuentro. Pero no son solo mis huellas en el recorrido, sino también huellas de quienes se adentran a lo hondo de la Fe, pues cuando se comparte el mismo destino, los caminos se entrecruzan y entonces “la fraternidad florece a la sombra de la cruz de Cristo”[2]. La vida consagrada lleva a dar pisadas más fuertes, pues el compromiso que se lleva sobre hombros es mayor, pero actuar como Cirineo es dejarnos alcanzar por las palabras de Mons. Conforti "sean verdaderamente como un solo corazón y una sola alma"[3]

-Miguel Ángel Sarabia.

Esta invitación a ser un solo corazón y una sola alma nos inspira a actuar recordando el valor de universalidad que acentuaba Mons. Conforti sobre este espíritu de familia, dejando que se contagie y atraiga a otros, como se nos muestra en el siguiente testimonio, fruto de una actividad que se realizó el mes pasado:

El sábado previo al 19 de diciembre, cuando nos reunimos para preparar la ayuda para los hermanos en situación de calle, el comedor de nuestra casa era un “espectáculo consolador”, ahí nosotros y tantos más, en fraternidad, trabajando por los demás. El domingo 19, no solo éramos el pequeño grupo de laicos, se unieron seminaristas, familias, parejas, jóvenes, todos “atraídos”, ciertamente por el deseo de ayudar, pero también por ese espíritu de familia que, como grupo hemos tratado de presentar. Es consolador, atrayente, bello que estemos juntos en una sola familia. ¿Y que hace que esta belleza sea diferente? ¿Por qué es tan atrayente? “Cuando dos o tres están reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos” dice Jesús (Mt 18,20). He ahí la respuesta, porque Jesús nos une. Entre nosotros no hay grandes personalidades, carismas picosos ni cosa extraordinaria. Somos un pequeño grupo que tiene a Jesús al centro, ese es el secreto del Espíritu de Familia.

-Rubén Antonio Macias Sapien, sx

 

[1] Ceresoli A, Ferro E. Antología de los escritos de Guido María Conforti. 2011, p. 331.

[2] 1922, 20 de Agosto, Parma. Carta a los sacerdotes miembros de la Unión Misional del Clero: FCT 4, 438.

[3] 1912, 1° de septiembre, Corniana, III Carta circular: FCT 1, 284-285