El día 6 de enero de 1921, la Iglesia aprobó las constituciones de la Pía Sociedad de San Francisco Xavier para las misiones extranjeras; por este motivo, la Iglesia nos invita a dar gracias a Dios por ello.

Los votos religiosos son consagrar nuestra vida al Señor, dejar todo lo terrenal para vivir lo espiritual, dar lo mejor de nosotros al Él.

El pecado siempre va tratar de que nosotros nos alejemos de nuestra vida religiosa, ya que el acecha siempre, y busca la manera de siempre poner las cosas fáciles, aunque no sea por el camino correcto; pero para que esto no suceda siempre hay que consagrarnos a Dios, ya que Él siempre estará con nosotros para librarnos de todo mal.
Tenemos que siempre poner en primer lugar hacer el bien a las personas y no el mal; ir por el camino que Dios ha puesto para cada uno de nosotros sin desviarnos; pedirle para que siempre sea así.

Y como nos dice la Carta Testamento, muchas veces las amistades pueden ser malas, no digo que todas, pero algunas nos llevan por el camino incorrecto; muchas veces por querer formar parte de algún grupo social, nos olvidamos de lo que a Dios le gusta y nos enfocamos en querer quedar bien con las personas.
Hay que sacrificarnos por el Señor, siempre llevar la vida que Él tiene para nosotros, hay que ser obedientes a lo nos pide.

Siempre tenemos que vivir en la fe, creer que Dios realmente existe, que siempre va poner algo bueno en nuestras vidas, aunque nosotros no lo sintamos; Él sabe porque hace las cosas.
Y aunque no lo podamos ver, Dios siempre está con nosotros: ya sea cuando hagamos una oración, alguna alabanza, ayudemos a los que lo necesitan o por alguna persona que nos dé una palabra de aliento.

Que nuestro amor de familia siempre esté fomentado por el amor de Dios; ya que Él es esa unión que hace que nuestra familia se mantenga unida… Una persona sin Dios no sabe por donde va.
Y en lo personal, sé que Dios existe, ya que, pues alguien tuvo que formar este mundo, lleno de tantas cosas hermosas.
Andrea Itzel Acevedo