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Xaverianos

STO. TORIBIO DE MOGROVEJO

Autor: P. Santiago Milani /

Toribio Alfonso de Mogrovejo y Robledo nace en Mayorga España, en noviembre de 1538. Sus padres, Luis de Mogrovejo y Ana de Robledo y Morán, pertenecían a la nobleza española. A los doce años, Toribio fue enviado por sus padres a estudiar a Valladolid. Estudió derecho civil y eclesiástico en la Universidad de Salamanca, llegando a ser profesor de leyes en la misma Universidad, donde su erudición y virtud le llevaron a ser designado como gran Inquisidor de España.

 El emperador Felipe II, al conocer las cualidades de Toribio, le propuso al Papa Gregorio XIII su nombramiento como Arzobispo de Lima. En 1579, fue ordenado en Granada y poco después, recibió la consagración episcopal en Sevilla. Finalmente, en septiembre de 1580 embarcó con destino a su sede episcopal, donde llegó en mayo del año siguiente.

Al llegar a Lima (Perú) como Arzobispo, tomó posesión de su sede el viernes 12 de mayo de 1581, se dedicó a lograr el progreso espiritual de sus fieles. La ciudad había quedado sin Arzobispo durante seis años, de 1575-1581 y estaba en una grave decadencia espiritual con un sistema en que el régimen de patronato facultaba a los Virreyes a intervenir en asuntos eclesiásticos, dando origen a frecuentes disputas entre el poder espiritual y el temporal, por lo cual los conquistadores cometían muchos abusos y los sacerdotes no se atrevían a corregirlos.

Respecto a su labor pastoral entre los pueblos indígenas, buscaba la manera de hacerse entender por estos, bien fuera aprendiendo y hablándoles en su propia lengua o, cuando la lengua de éstos le era desconocida, buscando otras maneras, como varias veces le sucedió.

Durante su trabajo episcopal en Lima, Mogrovejo convocó y presidió el III Concilio Limense (1582-1583), al cual asistieron prelados de toda Hispanoamérica, y en el que se trataron asuntos relativos a la evangelización de los indígenas. De esta asamblea se obtuvieron importantes normas de pastoral, como la predicación en las lenguas nativas, para lo cual fue creada una facultad de lenguas nativas en la Universidad de San Marcos en Lima y la catequesis a los esclavos negros, así como la impresión del catecismo en idiomas castellano, quechua y aymara que se constituirían en los primeros textos impresos en Sudamérica.

En obediencia a las directrices dictadas en el Concilio de Trento (1545-1563), se propuso reunir a los sacerdotes y obispos de América para promulgar leyes acerca del comportamiento que deben tener los católicos, para lo cual congregó a trece sínodos diocesanos y tres concilios provinciales. Gracias a sus gestiones, el número de parroquias o centros de evangelización en su Arquidiócesis, aumentó de150 a250 parroquias en su territorio.

A los 68 años, Toribio de Mogrovejo cayó enfermo en la población de Pacasmayo, al norte de Lima, pero aún así continuó trabajando hasta el final, llegando a la ciudad de Zaña en condición agonizante. Allí hizo su testamento en el que dejó a sus criados sus efectos personales y a los pobres el resto de sus propiedades. Murió a las tres y media de la tarde del Jueves Santo el 23 de marzo de 1606, en el Convento de San Agustín. Se le reconoce como Misionero y organizador de la Iglesia Sudamericana. También es venerado por la Iglesia Anglicana.