El P. Rolando Ruiz (derecha), xaveriano mexicano, trabaja en la región española desde hace unos años. Ha estado en Guadalajara para unos días de descanso con la familia y comparte con nuestros lectores algunas impresiones vistas, aprovechando de la asamblea anual de la Región.
Con alegría he podido participar a algunos momentos de la Asamblea de los Xaverianos. Han sido momentos muy bonitos ya que es más bien raro encontrarse con todos ellos juntos los que trabajan en un país. Para nosotros en España, visto que somos sólo diez Xaverianos en dos comunidades, la Región de México es muy grande, pues es la segunda más grande en número.
Me he alegrado mucho de estar presente por varios motivos: la vivacidad de mis hermanos en México, el deseo de cambiar y dar orientaciones nuevas para la animación misionera (eso mismo hizo el Concilio Vaticano II para la Iglesia, el cual fue tema de reflexión durante la Asamblea), el empeño que se tiene en la formación de futuros misioneros y desde luego la pastoral misionera realizada en los tres Colegios Xaverianos. Sin olvidar las dos misiones con nuestros hermanos náhuatl en Hidalgo y el impulso al laicado xaveriano.
El panorama ha cambiado, muchos son ahora los xaverianos mexicanos, pero la pluralidad de nacionalidades nos recuerda que somos una familia intercultural. Esto sin dejar de ser nosotros mismos, es decir, mexicanos con el mismo carisma misionero de San Guido María Conforti, quien nos propuso como modelo a San Francisco Xavier.
Nuestro trabajo en España, todo él, dedicado a que el ardor misionero no ceda, me ha permitido caer en la cuenta de algunas diferencias. España, tierra de Francisco Xavier, tiene un impulso misionero muy activo. Dicho impulso está vehiculado por las diferentes Delegaciones de Misiones, y con ello quiero insistir en el hecho de que la Iglesia local, ha hecho suyo el mandato misionero Ad Gentes. Esto sin olvidar que en España, como en Europa, actualmente urge muy fuertemente la Nueva Evangelización, más acuciante debido a la disminución perceptible del índice de participación eclesial. Una Iglesia llamada a evangelizarse y evangelizar en el mundo de hoy. A este propósito, en el diálogo con sus sacerdotes, el Card. José Francisco Robles, arzobispo de Guadalajara, presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana y además uno de los tres presidentes del Sínodo de la Nueva Evangelización, advertía de que aún se vive de manera muy significativa la fe en México, y que aun así habría que tomar riendas en el asunto de cómo anunciar el Evangelio hoy aqui, para que su fe no sólo no venga a menos sino que sea fecunda.
La Asamblea de Navidad propone que la tarea de los animadores misioneros se incremente y actualice para dar respuesta a la realidad eclesial mexicana. Tarea, además, de todo xaveriano. Ser misionero en México, es decir, vivir la consagración por la misión Ad Gentes, implica el hecho de hacer conciencia en el corazón de la fe, de los mexicanos y mexicanas, del compromiso misionero en coherencia con el Concilio Vat. II y específicamente con el documento Ad Gentes, que toma acto del mandato misionero y urge a todos a comprometerse en la evangelización de los no cristianos. HA LLEGADO EL TIEMPO PARA MÉXICO, que siendo el tercer país con mayor número de católicos en el mundo, aumente su generosidad en la misión AD GENTES. En el siglo XIX, de cada tres misioneros, dos eran franceses. ¿Cuándo irá México a la cabeza del envío de misioneros a los no cristianos? No puedo pasar por alto el interés que en la Asamblea ha suscitado el testimonio del P. Felipe, misionero en Japón. Todos estuvimos muy atentos porque recordó el ardor que nos ha llevado a consagrarnos a la misión como estilo de seguimiento de Cristo.
Gracias y Felicidades a los Xaverianos en México por el empeño y deseo de propagar el espíritu misionero.


