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Xaverianos

NUESTRAS FIESTAS XAVERIANAS

Autor: P. Gerardo Custodio L. /

Todos los años, los xaverianos en México nos organizamos de tal manera que la celebración de San Guido (5 nov.), San Francisco Xavier (3 dic.) y Navidad sean alrededor de la gente con quien convivimos. La fiesta de San Guido es la que abre las puertas. Las casas, por ejemplo en Guadalajara, hacen una confraternización con las personas que habitualmente asisten a nuestras misas, viviendo aquel espíritu de cercanía que nuestro Fundador quiso que fomentáramos con las personas.

En la casa de Filosofía se organiza la gran Kermes que se hace ya desde los años 70´s, donde es abierta a la gente en general. Este año hemos visto como se va incrementando el número de las personas que participan, tanto en el consumo, como en el trabajo. Con estos últimos, se hace una comida en agradecimiento a su labor.

Viene luego otra que es la celebración de la Eucaristía y la comida con los Padres y Hermanas con quienes trabajamos en las parroquias o casas religiosas, en los días previos a San Francisco Xavier. Queremos que el espíritu fraternal sea visible también con quienes trabajamos durante el año. Este año ha sido escasa la participación pero de muy buena calidad.

La cena con los bienhechores en la casa de filosofía, precedida de la Eucaristía, es la fiesta que más tradición tiene en esta área de Guadalajara. Todas nuestras casas así lo hacen en esta fecha. Aquí, la Misa fue presidida por el Superior Provincial y los padres concelebrantes. La gente asistió en gran número a este momento tan especial, donde la labor del gran misionero Francisco Xavier es resaltada como ejemplo de evangelización. Al mismo tiempo, el clima de familia que el Fundador ha querido para todos los xaverianos, es vivido de una forma muy cercana con las personas más allegadas a nuestras casas. Después de la Misa nos dirigimos al comedor para la cena con nuestros amigos y bienhechores. Hubo música en vivo que amenizó el ambiente e hizo más agradable la convivencia.

Finalmente, en clima más navideño, pero siempre dentro de la mística de la fraternidad, tenemos la comida con nuestros empleados. Más allá de una relación meramente laboral, el espíritu xaveriano tiende a crear un ambiente familiar donde ellos se sientan parte de esta dinámica misionera de hacer llegar a todas las gentes el anuncio de la buena nueva que Jesús quiso compartir con la humanidad.

Tal parece que todo encuentro va a terminar con comida… bueno, así es como el estilo mexicano nos acompaña. Vale más un plato compartido en la alegría y la fraternidad que tantas predicaciones que pueden quedar en el aire.

Agradecemos a todos los que forman la familia extensa de xaverianos en todas nuestras casas de la República, que Dios los siga bendiciendo y continúen formando parte de la obra que inició San Guido M. Conforti, bajo la inspiración de San Francisco Xavier.