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Xaverianos

SE HA IDO A CASA...

Traducción: P. Guillermo Arias /

El misionero Ottorrino Monaci partió a la Casa del Padre el primero de agosto, habiendo trabajado en las Islas Mentawai y Pekanbaru en Indonesia. Pastor alto, de barba y pelo largo, pasó bastante tiempo sirviendo al pueblo de las Islas. «Nosotros aquí presentes en esta misa de cuerpo presente asistimos como prueba de solidaridad y honramos encarecidamente la figura de un sacerdote. Dios en verdad ha hecho milagros en medio de los límites del ser humano». Dijo el celebrante Fernando Abis, durante la homilía.

 El P. Franco Qualizza, compañero de comunidad, se refería así del P. Ottorrino: «P. Monaci tenía una apertura de sí mismo bastante especial, una capacidad en la amistad para relacionarse con los diversas clases de gente, y esto sin necesidad de formalidades. Mucha gente de Pekanbaru sentía la cercanía del misionero a pesar del poco tiempo que sirvió allá. Al finado le gustaban las cosas nuevas, la disciplina y el ser diligente, alegre en su oración y en su vida privada», recuerda P. Franco.

Frente al pueblo que llenaba la iglesia parroquial de san Francisco de Asis Padangbaru, P. Franco reveló el dialogo personal con P. Monaci en el momento en que era llevado hacia el hospital de Santa María Pekanbaru. P. Monaci reconoció que sentía dolor en su pecho y manifestó que no quería recibir medios extraordinarios de cuidado médico si iba a morir. «Yo quiero morir con calma y en paz, en medio de una atmósfera de alegría. Para mi la muerte es la liberación de la vida. Yo no temo morir en este mundo y estoy preparado esperando ese momento,» dijo P. Monaci según palabas de P. Franco.

En un momento oportuno, P. Abis dio la oportunidad a la comunidad de la parroquia de san Pablo Labuhbaru para compartir sus experiencias con P. Monaci. «La comunidad de nuestra parroquia está bastante triste y considera la convivencia con P. Monaci de manera muy especial. La simplicidad de su vida en verdad nos motivaba. P. Monaci se enfocaba profundamente en su trabajo y servicio, era bastante responsable y cuidadoso y ha dejado mucha de su bondad a los diferentes grupos parroquiales, niños, jóvenes y adultos», según las palabras de Vita Adi-encargada de la comunidad de Rumbai, Pekanbaru.

Representando el pueblo católico de la Isla de Mentawai, Imel Salamangang, estudiante universitario proveniente de Mentawai, compartió su experiencia cuando acompañó a P. Monaci a visitar la comunidad de Bojakan. «El misionero en verdad era un pastor del pueblo con un verdadero espíritu de servicio, agradecido con Dios en sencillez.

«‘El canal Monaci’ en Siberut del sur es una obra que se hizo realidad y la gente puede disfrutarlo en la radio hasta el día de hoy», remarcó Imel.

El pueblo con 21 sacerdotes del Episcopado de Padang y los Xaverianos llevaron sus restos mortales hacia el lugar de descanso en la casa Xaveriana de Padang. El P. Abis bendijo la tumba y el féretro con incienso dejó caer flores y un puñado de tierra sobre sus restos mortales.

P. Monaci llegó a Indonesia el 16 de enero de 1968. Del 69 al 73 trabajó en Pasaman, Mentawai (Sikabaluan). De 1980 a 1992 fue párroco en Muara, Siberut. De 1996 a 2010 trabajo en la parroquia de Muara, Sikabaluan. Desde diciembre 2010 dio su servicio en la parroquia de san Pablo, Labuhbaru, Pekanbaru. Descanse en la paz de Dios.