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Xaverianos

¡UNA IGLESIA CON 200 AÑOS DE ATRASO!

El Cardenal Martini /

¿Cómo es que la Iglesia no se mueve? ¿Tenemos miedo? ¿Miedo en lugar de coraje? La fe es el fundamento de la Iglesia. La fe, la confianza y el coraje. Yo estoy viejo y enfermo y dependo de la ayuda de los demás. Las personas buenas a mi alrededor me hacen sentir el amor que es más fuerte que el sentimiento de desconfianza que tan a menudo percibo en las confrontaciones de la Iglesia en Europa. Sólo el amor vence el cansancio. Dios es amor. Yo tengo una pregunta para ti: ¿qué puedes hacer tú por la Iglesia?

 ¿Cómo ve la situación de la Iglesia?

-La Iglesia está cansada en la Europa del bienestar y en América. Nuestra cultura se ha envejecido, nuestras Iglesias son grandes, nuestras casas religiosas están vacías y el aparato burocrático crece, nuestros ritos y vestidos son pomposos. Sin embargo, ¿todo ello expresa lo que nosotros somos hoy? El bienestar pesa. Nosotros nos encontramos como el joven rico que se entristeció cuando Jesús lo llamó para hacerlo su discípulo. Yo sé que no podemos dejarlo todo con facilidad. Pero al menos, podremos buscar gente que sea libre y más cercana al prójimo, como lo han sido el obispo Romero y los mártires jesuitas de El Salvador. ¿Dónde están los héroes que nos inspiren hoy?

¿Quién puede ayudar a la Iglesia?

-El P. Karl Rahner usaba la imagen de las brasas que se esconden bajo la ceniza. Veo en la Iglesia tanta ceniza sobre las brasas que a menudo me invade una sensación de impotencia. ¿Cómo se puede liberar la brasa para que pueda reavivarse la llama del amor? ¿Dónde están las personas generosas como el buen samaritano? ¿O aquellas de fe como el centurión romano? ¿O las llenas de entusiasmo como Juan Bautista? ¿Las que se lanzan con la Buena Nueva como Pablo? ¿Y las fieles como María Magdalena? Le digo al Papa ya los Obispos que busquen doce personas fuera de lo común para los puestos de dirección. Hombres que estén cerca de los pobres y gente rodeada de jóvenes que experimenten cosas nuevas…

¿Qué recomienda contra el cansancio de la Iglesia?

-Yo recomiendo tres cosas. La primera es la conversión: la Iglesia debe reconocer sus errores… empezando por el Papa y los obispos. Los escándalos de pedofilia nos empujan a la conversión. Las preguntas sobre la sexualidad y los temas relacionados con el cuerpo son un ejemplo. Cabe preguntarse si la gente escucha todavía los consejos de la Iglesia en materia sexual.

La segunda es la Palabra de Dios. El Concilio ha restituido la Biblia al pueblo. Sólo la persona que recibe en su corazón esta palabra puede ser parte de quienes ayudarán a la renovación de la Iglesia… Ni los clérigos ni el Derecho eclesial podrán sustituir la interioridad de la persona. Todas las reglas externas, las leyes, los dogmas, son dados para aclarar la voz interior y para el discernimiento de los espíritus.

¿Para quienes son los sacramentos? Estos son el tercer instrumento de sanación. No son para la disciplina, sino de ayuda para todos a lo largo del camino y en las debilidades de la vida. Pienso en los divorciados y en las parejas vueltas a casar, en las familias extendidas. Todos estos necesitan una protección especial. La Iglesia defiende la indisolubilidad del matrimonio. Es una gracia cuando un matrimonio y una familia tienen éxito. La actitud que tomamos hacia las familias reestructuradas determinará el acercamiento a la Iglesia de los hijos. Una mujer ha sido abandonada por su marido y encuentra una nueva pareja que cuida de ella y de sus tres hijos. El segundo amor funciona. Si esta familia es objeto de discriminación, se le está echando fuera, no sólo a la madre sino también a sus hijos. Si los padres se sienten fuera de la Iglesia o no sienten su apoyo, la Iglesia perderá la futura generación. En misa decimos: "Señor, yo no soy digno..." Sabemos que no somos dignos. El amor es un regalo. La cuestión de si los divorciados pueden recibir la Comunión debería ser replanteada. ¿Cómo puede la Iglesia ayudar con la fuerza de los sacramentos al que tiene situaciones familiares complejas?

(El Card. Martini muere el 31 de agosto. Al día siguiente aparece un texto, en el diario Corriere della Sera, de la última entrevista realizada 3 semanas antes por el P. Georg Sporschill y Federica Radice).