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Xaverianos

DIOS, AUTOR Y FUENTE DE VIDA

Autor: P. Gerardo Custodio L.

/ Hemos escogido ya a nuestros representantes para el gobierno en el próximo futuro. Una gran responsabilidad delante de Dios y del pueblo. Nuestra oración por todos ellos para que no olviden el cumplimiento de las propuestas hechas y nosotros para exigirlo.

El libro de la sabiduría (1,13-15. 23-24) nos dice que Dios no creó la muerte ni se complace en los que mueren. Por otro lado, dice que por causa del Maligno entró la muerte en el mundo y la experimentan quienes le pertenecen. Dios “es el que es”, el ser, el sustento de la vida y cuanto existe. Sin él no sería posible que la vida continuara. Dios tiene un proyecto en el que llama a todos a ser parte de ese plan. Él quiere vida para todos, y vida abundante (Jn 10,10). Todo lo que fomenta la vida sana es bueno y viene de Dios y quien lucha por ello, pertenece a Dios. En cambio, hay quien hace su opción por destruir la vida. Gente que hace un pacto con el mal y el maligno. Se valen de todo para conseguir sus propósitos, aun haciéndose pasar por buenos. Los que le pertenecen, tarde o temprano aparecen porque sus obras los delatan.

Jesús, un día caminando en medio de la gente, alguien le tocó del manto (Mc 5, 21-43) y siente que sale de él una fuerza curativa. La mujer que se acercó a Jesús pensó para sí, que con acercarse a la fuente de la salud, ella se libraría de su mal y sanaría. Jesús desprendía una fuerza curativa que sanaba, que acogía, que perdonaba, que amaba… Él mismo, fuente de vida, dejaba vida por doquier, que con sólo tocar a los enfermos los sanaba, como sucede también con la niña de este pasaje bíblico. Jesús vivía en perfecta sintonía con el deseo de su Padre. Esa es la misión también para el cristiano.

La cuestión para nosotros es, ¿qué es lo que nosotros desprendemos? Cuando estamos en casa o en el trabajo, nuestras palabras y actitudes ¿qué es lo que revelan? ¿A qué proyecto estamos sirviendo: al de la vida o al de la muerte?

Pedimos encarecidamente a Dios que aquellos que se han comprometido a llevar a nuestro pueblo hacia una mejor vida, sea a través de un verdadero compromiso ante Dios y su propia conciencia. Que Dios los bendiga y los acompañe en este santo propósito.