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P. Apolinar Rodríguez s.x.

Necesitamos de ti

Soy el padre Apolinar Rodríguez Rojas, originario de Salamanca Gto. Tengo 26 años de ordenado sacerdote, de los cuales he servido durante ocho años a mi Región de México como formador y rector del Seminario Xaveriano de Arandas, Jal.

Hace 18 años vine a trabajar en el país de Mozambique donde encontré un bonito testimonio de los Xaverianos que ahí habían llegado dos años atrás. Los desafíos eran muchos, pues el país había salido de una guerra civil de 16 años y no mucho tiempo atrás habían vivido la guerra de independencia en 1975.

Todo estaba destruido, se podían ver a lo largo del camino tanques de guerra y trenes que habían sido atacados durante el tiempo de guerra. Había necesidad de todo. Los alimentos eran escasos y los hospitales quedaban lejos de las aldeas donde la gente vivía. La mayoría de las personas no sabían ni leer, ni escribir. Cuando llegábamos a las aldeas más recónditas de nuestra misión de Chemba, en la Diócesis de Beira, encontrábamos a dos o tres personas de aquellos lugares que apenas sabían más o menos, leer y escribir. A estas personas las designábamos como líderes de nuestras comunidades cristianas. Hacían un poco de todo: catequesis, animación litúrgica, celebraciones de la Palabra, encargados de ayudar a los necesitados y algunos otros ministerios eclesiales.

El padre Bruno, con quien yo trabajé durante 6 años en Chemba, me preguntó un día, ¿Cuál ha sido tu trabajo en México? Le respondí: Formador de nuestros seminaristas en Arandas.

Inmediatamente me pidió cuidar a los 17 primeros niños de 5° y 6° año de primaria que habían llegado al internado de nuestra misión pidiendo un lugar donde poder vivir y estudiar. Todavía recuerdo aquellos primeros niños y podría mencionar el nombre de casa uno de ellos.

Pero el problema del analfabetismo continuaba... ¿Qué podíamos hacer por aquellos adolescentes que venían a nosotros sin ninguna esperanza de seguir estudiando después de la primaria?

Las ideas vinieron rápido: Si éramos capaces de dar estudio a nuestros jóvenes, tendríamos en un futuro no muy lejano, líderes formados para dar más calidad a la pastoral de nuestra parroquia. Y el proyecto comenzó. En el 2002 se abrió una secundaria, y cuatro años más tarde se abrió ahí mismo la escuela preparatoria.

Los frutos de estos años los hemos recibido con mucha gratitud de Aquél que es el dueño de la Mies: catequistas, animadores de Comunidades, ministros de la Comunión, y un buen número de vocaciones al sacerdocio y a la Vida Consagrada han surgido de nuestra escuela y de nuestro Internado.

Sin mencionar a los muchos funcionarios que han salido de nuestro internado: maestros, técnicos, enfermeros, licenciados doctores… y nuestro primer sacerdote, natural de Chemba, Joao Linha.

Aquel primer grupito que llegó pidiendo un lugar para vivir y estudiar se multiplicó diez veces más en poco tiempo, y hemos podido seguir adelante gracias a la mano de la Divina Providencia que nunca nos faltó gracias a los bienhechores y organismos que nos han apoyado.

Nuestra parroquia es enorme, con más de 70 comunidades, y casi 90 km hay que recorrer para llegar a las comunidades más lejanas. Hay mucho por evangelizar.

Hoy en día, nuestra principal preocupación es la formación de la mujer, concretamente de las niñas, pues no es raro ver que sean dadas en matrimonio a muy temprana edad. Muchas de ellas a los 15 o 16 años ya son mamás...

¿Y qué hacer? Si sus propios papás están de acuerdo que las niñas trabajen en la casa o en el campo, vayan al molino o a traer agua, corten leña para cocinar y hasta servir al marido como si fueran pequeñas esclavas.

Hace dos años llegó a nuestra misión Adelaide, una señora portuguesa con muchas ganas y entusiasmo para trabajar con las jovencitas. Les comenzó a enseñar costura, bordados y cómo hacer pan entre otras cosas. Más tarde llegaron del Congo tres hermanas religiosas misioneras que se unieron a los esfuerzos de doña Adelaide. Actualmente cuentan con un grupito de aproximadamente 20 jovencitas que tienen también la oportunidad de estudiar la secundaria y la preparatoria. Pero falta lugar para hospedar a otras muchas que también quieren estudiar.

Por esta razón, queremos rehabilitar una casa, que era un antiguo centro de maternidad, para tener la posibilidad de recibir por lo menos a 50 más, con el fin de brindarles la posibilidad de estudiar y ayudar al desarrollo social e intelectual de Mozambique. Y junto con los conocimientos intelectuales queremos ayudarlas a tener una educación más integral a través de los diferentes cursos que ofrecemos como: Biblia, costura, entre otros.

Desgraciadamente no contamos con los recursos económicos necesarios, es por esta razón que solicitamos tu ayuda para poder brindar a más adolescentes la oportunidad de tener un futuro mejor.

Que esta Cuaresma sea realmente más Misionera apoyando desde tu escuela, parroquia, grupo o familia, a aquellos que más necesitan de ti.

Los misioneros Xaverianos te lo agradecemos. Siempre estaremos en deuda contigo, pero te tendremos muy presente en nuestra oración.