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Solomon Bobson

Pequeños, pero grandes misioneros

Hola, que tal, amigos. Les comparto una hermosa experiencia de alegría que hemos vivido con esos que son pequeños pero grandes en la fe. Me refiero a los niños y adolescentes que el pasado 19 de febrero del 2017 se reunieron en nuestro seminario de Salamanca para celebrar el DOMINF (Domingo de la infancia y adolescencia misionera). El tema de este año fue: firmes enla oración, en la fe y en el testimonio. Fue un encuentro lleno de alegría tanto para los participantes como para sus papás.

Esta convivencia fue también una invitación para que los niños y adolescentes se acercaran cada vez más a Jesús, se dejaran conducir, se animarán a seguirlo, y sobre todo darlo a conocer a los demás, ser sus misioneros.

Pero, ¿cómo?, ¿dónde? y ¿para qué? Estas fueron algunas preguntas que surgieron durante los momentos de reflexión a partir de la inquietud de algunos niños y adolescentes que se sienten llamados a hablar de Dios a otros niños y adolescentes de su edad.

¿Cómo cumplir este llamado del Señor? Dios tiene una misión para ti, pero tú necesitas escuchar su voz y responderle con tu libertad y en el amor a Dios. El amor es lo que nos mueve a salir hacia los demás para compartir la alegría del Señor. Dios llama a cada uno de manera especial, y saber que no es cualquier persona, sino es Dios mismo quien te llama, al igual que la Virgen María, tu podrías responder también con tu fiat, que quiere decir Sí.

¿Dónde puedes compartir su Palabra como misionero?

Puedes compartir esta Palabra, cuando te encuentras con tus amigos en la cancha de futbol, en tu casa, en la escuela, orando por las misiones, y porque no, animarte a iniciar tu preparación como misionero para que, en un futuro, vayas a otro país y puedas ser misionero entre personas que todavía no conocen a Jesús.

¿Para qué? Fíjense que cada uno de nosotros recibe el llamado de Dios para cumplir su misión en un estilo de vida que puede ser individual o en grupo. Él te llama a un camino concreto en la vida al que tú puedes responder con libertad, amor y responsabilidad. Pero para poder cumplir con la misión que Dios nos encomienda es necesario pedir la ayuda de personas que ya están cumpliendo su misión para que nos ayuden a conocer que camino debemos seguir.

Amiguito/a, Dios confía en ti por eso te invita a que le ayudes a llevar adelante la misión. Y responder a este llamado es colaborar con su proyecto de salvación. Mira, aunque ahora eres pequeño/a, puedes llegar a ser un gran misionero. No tenga miedo a decir si a esta misión. Porque tu alegría que brota del encuentro con el Señor se fortalece cuando la compartes, ese es el momento en que Dios te dice “ven y sígueme” para hacerte crecer y ser grande en la fe entregándote a la misión de tu amiguito Jesús.