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P. Jesús Tinajera

Diálogo entre dos amigos

Esta vez vamos a reflexionar un diálogo de alianza entre un hombre y Dios. Nos detendremos en un personaje del Antiguo Testamento, en el padre de todos los creyentes, él nos mostrará el primer ejemplo de dialogo y de oración, en favor de las ciudades de Sodoma y Gomorra.  Te invito a meditar Génesis 18, 23-33.

Se cuenta que la maldad de Sodoma y Gomorra había llegado al culmen, era necesaria la intervención de Dios para frenar el mal que iba destruyendo aquellas ciudades. Es precisamente Abraham que intercede a Dios por estas ciudades. Abraham es llamado por Dios para construir el pueblo y para hacer que todo el mundo alcance la bendición divina. 

 Reza y dialoga

Por medio de Abraham, Dios lleva a la humanidad a la fe, a la obediencia y a la justicia. El patriarca reza y dialoga con valentía a Dios por los que están a punto de perecer y le dice: ¿De modo que vas a destruir al justo con el culpable? Abraham plantea que sería injusto castigar a todos los habitantes, cuando en la ciudad hay también inocentes.

Abraham no se limita a pedir por los inocentes, va más allá, pide el perdón para toda la ciudad y lo hace suplicando a la justicia divina. Pone en juego una nueva idea de justicia: no la de castigar a los culpables, sino una justicia que busca el perdón, que convierte al pecador y lo salva. Así no solo trata de liberar a los inocentes sino a los que han hecho el mal. 

 Se siente escuchado

Abraham llama al corazón de Dios e invoca su misericordia. El patriarca sabe que Dios tiene sus modos y medios para poner freno al mal; sabe que el perdón es el que puede dar fin a tanta maldad, por eso apela a Dios que es el que mueve los corazones al arrepentimiento. Abraham se siente escuchado porque el Señor no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva (Ez 18, 23; 33,11).

En el diálogo entre los dos amigos, Abraham y Dios, el patriarca alza su voz, pero en su corazón busca cumplir la voluntad de Dios que no busca destruir sino salvar. Un Dios que da vida al pecador que se ha convertido y ha vuelto su mirada a Dios. El diálogo de Dios con su amigo es una manifestación de su amor por el ser humano.

Reflexión personal

El diálogo es importante para la propia madurez, porque el confrontarse con las otras personas ayuda a crecer y a madurar. Abraham logró hacer esta experiencia en el diálogo con Dios. ¿He buscado en el encuentro con el otro, un dialogo respetuoso y de confrontación que ayude a ambos a madurar y a crecer?

Abraham como mediador entre Dios y el pueblo, supo negociar con Dios y logró perseverar pacientemente en lo que le pedía a Dios. ¿Con qué actitud de fondo voy cuando deseo dialogar con el otro, voy predispuesto a pelar, o más bien busco escuchar y dialogar en paz?