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Juan Juárez

La última obra de misericordia

Estimados lectores hemos llegado a la séptima obra de misericordia corporal: Enterrar a los muertos. Una obra que no está en algunos textos y que si está en la Sagrada Escritura. Por otro lado, se puede afirmar que las obras de misericordia se pueden inventar, crear, soñar. Hay que decir que la lista se puede alargar simplemente porque el corazón que ama vence cualquier límite, la imaginación para hacer el bien no tiene límites, ¿cuántos detalles recibimos de las personas que nos aman? ¿cuántos signos de compasión, ternura, cariño, misericordia podemos imaginar para cualquier descartado de hoy? Aunque no seas estudiante esta puede ser una tarea pendiente para llevar a cabo y continuar nuestro camino en el presente año jubilar sobre la misericordia.

Quien ama de verdad deja partir al amado.

De los muertos no hay que decir sino solo lo bueno.

¡Ya no llores si de veras me amas!

San Agustín

 Una cosa segura

Este acontecimiento crucial en el camino de la vida, motivo de reflexión en todo tipo de filosofías y fuente de grandes cuestionamientos en la vida, camino personal y familiar, de fe y social que no puede dejar indiferente a ninguno. No podemos tratar todo lo que este acontecimiento suscita en cada uno de nosotros, solo a modo de sugerencia, menciono algunos: la vida y su valor, no matarás, enterrar a los muertos, incineración. ¿Dónde sepultar? ¿Cada quien que haga lo que quiera? ¿La persona difunta no tiene ningún derecho? El duelo, ¿Cuánto tiene que durar?, ¿Hay que dejar partir al ser querido?

La muerte es lo único seguro.

La muerte esta ciega y trata a todos por igual.

La muerte es justa porque no hace ninguna distinción.

 

La muerte es partir

Cuando alguien muere sale de su familia, del círculo de seres queridos, de su entorno, de su comunidad, de este mundo, es una separación que se deja sentir en primer lugar a los familiares, amigos, compañeros… Una partida implica una ruptura, una despedida que hace sufrir el corazón, uno se puede despedir muchas veces, separarse también en muchas ocasiones y como alguien me dijo una vez: El corazón no se acostumbra a las despedidas. Efectivamente el cambio de domicilio aparte de las molestias de una mudanza, casi siempre hace llorar el corazón, tanto de los que se van como de los que se quedan.

Morir significa salir de la existencia y entrar en la vida.

CH. Gounod

Nacemos para morir, pero morimos para nacer.

Benoit Quinet

Tú no morirás, cambiarás de casa.

Después de llorar se ve más claro.

 Perder un ser querido

Cuando alguien muere es un momento clave para verificar los lazos y la fuerza de la comunión, la veracidad del amor mutuo. No hay que negar que en un funeral hay mucha indiferencia, se siente el frío, la ausencia de personas que deberían estar y no están; también se siente el frío de la formalidad, antes no se buscaban y ahora se hace uno presente cuando ya nada se puede cambiar. Hay un poema de Ana María Rabatte que es sugerente, se titula: En vida, hermano, en vida. He aquí una estrofa:

No esperes a que se muera

la gente para quererla

y hacer sentir tu afecto

En vida, hermano, en vida…

Hay que decir convencidos que la muerte de un ser querido es la experiencia del dolor más intenso de la persona humana y estar con quien sufre es signo de misericordia entrañable. Sepultar los difuntos es un derecho que no podemos negar por ningún motivo. Todas las personas tienen derecho a encontrar sus desaparecidos para ofrecerles este signo de misericordia incalculable. Sepultar los difuntos no es opcional.