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SIRA

Porque Jesús te encontró, te envía a evangelizar

Esto lo recuerda el Papa Francisco en la Evangelii Gaudium: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría” (EG, 1).

“El bien siempre tiende a comunicarse. Toda experiencia auténtica de verdad y de belleza busca por sí misma su expansión y, cualquier persona que viva una profunda liberación, adquiere mayor sensibilidad ante las necesidades de los demás. Comunicándolo, el bien se arraiga y se desarrolla. Por eso, quien quiera vivir con dignidad y plenitud, no tiene otro camino más que reconocer al otro y buscar su bien porque ‘el amor de Cristo nos apremia’” (2 Co 5, 14). ‘¡Ay de mí si no anunciara el Evangelio!’ (1 Co 9, 16)” (EG, 9).

“La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera… la sienten, llenos de admiración, los primeros que se convierten al escuchar a los apóstoles ‘cada uno en su propia lengua’ (Hch 2, 6) en Pentecostés.                                      Esa alegría es un signo de que el Evangelio ha sido anunciado y está dando fruto. Pero siempre tiene la dinámica del éxodo y del don, del salir de sí, de caminar y sembrar siempre de nuevo, siempre más allá” (EG, 21).

“Solo gracias a ese encuentro –o reencuentro– con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada… llegamos a ser plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero. Allá está el manantial de la acción evangelizadora. ¿Cómo se puede contener el deseo de comunicarlo a otros?” (EG, 8).

“Algunas personas no se entregan a la misión pues creen que nada pueden cambiar y entonces para ellos es inútil esforzarse. Piensan así: ‘¿Para qué me voy a privar de mis comodidades y placeres si no voy a ver ningún resultado importante?’. Con esa actitud es imposible ser misioneros; tal actitud es precisamente una excusa maligna para quedarse encerrados en la comodidad, la flojera, la tristeza insatisfecha, el vacío egoísta” (EG, 275).

ES NAVIDAD: Hay que seguir a Jesús que nace pobre y entre los pobres; y vive amando la pobreza que lo hace libre.

Este es el augurio y la bendición de Navidad.