Skip to main content
P. Jesús Romero

La vida consagrada en Oceanía

Las abundantes aguas de Oceanía, amplias y profundas, y la palabra del Resucitado son estímulos para remar mar adentro y en su palabra lanzar las redes para pescar con resultados siempre más sorprendentes. ¡Ha llegado la hora de la gran pesca!

La primera cosa que impresiona cuando uno se acerca a este continente, es el gran silencio que se tiene de él, se habla poco y en el peor de los casos solo se señalan los aspectos negativos que tienen estos pueblos que configuran este mosaico fascinante. Tengo que confesar que conozco poco Oceanía y sólo de oídas, quienes han estado en algunos de esos lugares hablan con entusiasmo y con un brillo especial en sus ojos de lo que han visto recorriendo sus mares y de la gente que han encontrado en sus islas, esto sin hablar del continente; pero trataré de hacer justicia a esta parte tan olvidada de nuestro planeta, espero también que lo que comparto con ustedes suscite un interés por las riquezas de estas latitudes que han maravillado y enamorado a algunos de mis amigos.

Algunos rasgos de la Iglesia

Dado que es un continente pequeño, también la Iglesia es pequeña en comparación con los otros continentes, sin embargo, presenta signos de vitalidad que no podemos pasar por alto, es después de África, la Iglesia que más se va haciendo “local”, es decir, que sus obispos son cristianos originarios de estas tierras, y comparten cultura, lengua, tradición y camino histórico de cada uno de los pueblos confiados a su cuidado pastoral. Otro signo altamente significativo de su dinamismo, es el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada; un hecho que promete, entre otras cosas, es la celebración más regular de la Eucaristía dominical en las comunidades dispersas en vastas zonas de la región.

La cercanía, el tú a tú, el testimonio de vida es el mejor camino para anunciar y hacer llegar el Evangelio. En un ambiente pluricultural y plurirreligioso a varios niveles, las relaciones con otros creyentes de otras denominaciones son buenas en general. El ecumenismo en Oceanía ha tomado una orientación de una mayor comprensión y enriquecimiento recíprocos. También se necesita un ecumenismo espiritual concebido como ecumenismo de oración y de conversión del corazón.

Algunos de los rasgos de la vida consagrada

La historia de la fundación de la Iglesia en Oceanía es en gran media historia del apostolado misionero de innumerables consagrados y consagradas que anunciaron con todo el Evangelio en una amplia gama de situaciones y culturas. Habría que destacar como los diferentes institutos tratan de mantener la fidelidad a sus carismas, pero adecuándose con valentía a las nuevas circunstancias y manifestando en formas nuevas la luz del Evangelio.

Las órdenes contemplativas han arraigado en Oceanía, atestiguando de especial manera la trascendencia de Dios y el valor supremo del amor de Cristo. Testimonian la intimidad de la comunión entre persona, comunidad y Dios. Esta forma de vida consagrada es vital para la Iglesia en Oceanía de modo que los fieles laicos se sientan impulsados a una mayor radicalidad en la vivencia de su fe. En los diferentes campos de compromiso: catequesis, dialogo interreligioso, escuela católica, la enseñanza social de la Iglesia, derechos humanos, defensa de los pueblos indígenas, desarrollo humano, sanidad, cuidado y protección del medio ambiente, vivencia de la caridad… los religiosos, religiosas, laicos y sacerdotes se han comprometido con estos fines, a menudo mediante esfuerzos prodigiosos y muchos sacrificios. Su labor ha de consolidarse y extenderse para que todos los bautizados crezcan en la fe y en el desarrollo integral de la persona.