1.- ¿Te podrías presentar brevemente?
Hola, soy el hermano Raymundo Camacho, misionero xaveriano y originario de la ciudad de San Luis de la Paz, Gto. Y digo hermano, porque no soy sacerdote.
2.- ¿Podrías contarnos cómo nació tu vocación?
Mi vocación a la vida misionera nació a partir del contacto que tuve con algunas revistas misioneras que llegaron a mis manos al inicio de mi juventud, y de la participación en una semana de animación misionera que algunas congregaciones religiosas, entre ellas los Xaverianos, realizaron en mi ciudad.
3.- ¿En qué misión trabajas?
Desde hace dieciocho años me encuentro trabajando en la zona amazónica o amazonia legal que comprende los estados de la región norte del Brasil, así como parte de los países que hacen frontera como Colombia, Bolivia, Perú y Venezuela. Escogí este lugar porque fue mi primera experiencia con una misión de verdad. Eso aconteció cuando yo aún era estudiante de Teología, época en que tuve la oportunidad, durante las vacaciones, de ir a esa región, pues la Teología también la estudié en San Paulo, Brasil.
4.- ¿A qué te dedicas en tu misión?
Mi trabajo misionero, desde que fui destinado a esa zona ha sido con los pueblos indígenas; más específicamente con el pueblo indígena Me-ben-go-kre, más conocido como “Kayapó”, con el cual continuo conviviendo hasta hoy.
Fue con el ingreso a la Prelatura del Xingú al inicio de la década de 1980, que a petición del Obispo, un equipo de dos xaverianos con algunos laicos vivieron de manera directa con ellos en algunas de sus aldeas. El pueblo escogido por los Xaverianos fue el de los Kayapó, pueblo de valientes guerreros, temidos no solo por los blancos, sino también por las otras tribus indígenas de la región, debido a los enfrentamientos violentos, aún presentes, que mantuvieron por la conquista y posesión de la tierra. La relación de los Xaverianos con los Kayapó fue desde el inicio amistosa y fraterna; en poco tiempo los misioneros fueron considerados no solo como parte de la aldea donde comenzaron a vivir, sino de toda la población Kayapó, y así pasaron a ser los Wajangá (padres o aquellos que se encargan de las cosas de Dios).
5.- ¿Cuáles son las principales dificultades que encuentras?
Una de las mayores dificultades que he encontrado, es el no poder entender profundamente la cultura de los pueblos indígenas, pues aunque tiene varias cosas en común con las otras culturas, siempre hay algo en lo más profundo que es propio de cada una de ellas, aquello que la caracteriza, y que solo quien pertenece a ella puede definirla de verdad.
6.- ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención de las personas con las que convives?
Lo que más me llama la atención de las poblaciones indígenas, es su poder de resistencia frente a todos los desafíos a los que han sido sometidos desde la época de la invasión y colonización europea. De otro lado, me llama también la atención el carisma acogedor de estos pueblos, que a pesar de todos los ultrajes que sufrieron a lo largo de la historia, no cargan en su corazón la sombra del odio o de la venganza.
7.- ¿Alguna experiencia significativa que te haya marcado?
La experiencia más significativa para mí, son los siete años que pasé viviendo con ellos, pues creo que fue a partir de ese tiempo que aprendí a ver y respetar al otro, en su forma de ser y pensar, en otras palabras, aprendía a despojarme del preconcepto cultural, que tanto afecta la relación entre los pueblo y culturas hoy en día.
8.- ¿Piensas que tener los votos religiosos te ha ayudado en tu misión?
A lo largo de mi camino como religioso y misionero, siempre he tenido los votos religiosos como uno de los puntos de apoyo, que le dan el sustento y sentido a cada una de las actividades que realizo al servicio del Reino.
9.- ¿Qué mensaje darías a los jóvenes?
Yo diría a los jóvenes de no tener miedo de comprometerse de verdad con los valores fundamentales que le dan sentido a la vida; pues así como el mundo actual nos presenta un sinfín de propuestas ilusorias, valores como el amor a sí mismo y al otro, la fraternidad y la paz siempre seguirán siendo los pilares o fundamento de la sociedad de los hijos de Dios.
10.- ¿Alguna frase memorable?
¡Ánimo, la mies es mucha y los trabajadores somos aún pocos!


