Para san Guido, el crucifijo fue alguien muy importante en su vida, pues no solo de él “recibió su vocación”, sino que sus brazos abiertos, eran una clara invitación a llevar el Evangelio a todos los pueblos, para que formaran una sola familia. Por eso Mons. Conforti antes de que sus hijos misioneros partieran a misión, les entregaba un crucifijo para que lo tuvieran delante de sus ojos, de modo que sus acciones exteriores fueran la manifestación de la vida interior de Cristo en ellos. Que el Cristo fuera el gran libro que los llevará a la santidad.
“El Crucifijo es el gran libro sobre el cual se han formado los santos y sobre el cual nosotros también debemos formarnos. Todas las enseñanzas contenidas en el santo Evangelio están compendiadas en el Crucifijo. Él nos habla con una elocuencia que no tiene igual: la elocuencia de Su Sangre. Nos inculca la humildad, la pureza, la mansedumbre, el desapego de todas las cosas terrenales, la conformidad a la voluntad divina, pero, sobre todo, la caridad para con Dios y para con los hermanos. Mediante su crucifixión, Jesús reconcilió la humanidad con Dios y unió entre sí con un solo vínculo de amor a todos los hijos dispersos del primer padre. De esta manera, San Alfonso pudo escribir a los pies del Crucifijo estas palabras: ¡Así se ama!
El Crucifijo, es el libro más sublime sobre el que debemos meditar continuamente para encontrar la razón suficiente de todas las cuestiones del orden moral. Ningún otro libro puede hablar con mayor eficacia a nuestra mente y a nuestro corazón, ningún otro libro puede hacernos concebir propósitos más generosos y despertar en nosotros todas las energías necesarias para llevarlos a cabo, aun a costa de las más grandes renuncias y de los más duros sacrificios.
Por eso, al Misionero que parte a lugares lejanos para anunciar la buena nueva, no se le entrega otra arma que el Crucifijo, porque éste posee la fuerza de Dios y por medio de él triunfará sobre todo y sobre todos, después de haber triunfado sobre sí mismo”. (La Palabra del padre, Parma, 1925)