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Mons. Conforti durante su vida tuvo la oportunidad de conocer a varias personas que después de su muerte, fueron declarados beatos o santos. Aquí presentamos a algunos de ellos.

Andrés Carlos Ferrari (1850 – 1921), fue el primer rector que tuvo san Guido en el Seminario, más tarde trabajará a su lado como vicerrector. En 1890 el Papa León XIII lo nombra obispo de Guastalla, y un año después obispo de Como y, en 1894, cardenal y arzobispo de Milán. Frente a los problemas del mundo del trabajo, se propuso promover el movimiento social cristiano. Animó a sus feligreses para que se constituyeran como una fuerza cívica, social y política. Tuvo mucho interés por la prensa para formar una mentalidad cristiana mediante una información puntual y exacta. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 10 de mayo de 1987.

Beata Ana María Adorni (1805 – 1893), San Guido dirá que gracias a su intersección y de la Virgen María, logró sanar de la enfermedad que tuvo en su adolescencia. Fundó la asociación «Pía Unión de las Damas visitadoras de las cárceles”, llamada luego “del Buen Pastor”, con la finalidad de asistir espiritualmente a las encarceladas. Fue beatificada en Parma por el Papa Benedicto XVI el 30 de octubre de 2010.

Beato Pablo Manna (1872 - 1952), fue misionero en Birmania Oriental. Con la ayuda de Mons. Conforti funda la Pontificia Unión Misionera del Clero. Abrió el “Seminario Meridional para las Misiones Extranjeras”; fue superior General del PIME (1924-1034); promovió la Unidad de los cristianos por medio del libro “Los hermanos separados y nosotros” (1941). Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 4 de noviembre de 2001.

San Francisco Fogolla (1839 – 1900), obispo coadjutor de la región de Shanxi, fue el que llevó a China a los primeros xaverianos, el P. Caio Rastelli y Odoardo Manini. Durante la revolución de los boxers, por defender su fe, fue decapitado. El Papa Juan Pablo II, lo declaró santo el 1° de octubre del 2000 junto con otros mártires chinos.

San Juan XIII (1881 – 1963), fue el Papa que convocó el Concilio Vaticano II. Conoció personalmente a Mons. Conforti con motivo de la organización de la Unión Misional del Clero. Así hablaba de san Guido: “Buscaba a Mons. Conforti como a la más distinguida expresión episcopal de Italia de aquel feliz movimiento misionero, suscitado por la encíclica Maximum Illud del Papa Benedicto XV. Lo buscaba como representante de aquella plenitud del ministerio sagrado de las almas, que asocia el Obispo al Misionero: Obispo de Parma, pero Misionero para el mundo”. Fue canonizado por el Papa Francisco el 27 de abril del 2014.