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Xaverianos

2015 Año de la vida consagrada

Logo vita consecrata[1]Autor: SIRA.  

Un año, para que todos los cristianos, redescubran el don que Dios nos da en la vida consagrada, y hagan suya la identidad que esta gracia confiere.

La vida consagrada para los religiosos/as es un “modus vivendi” nuevo, es decir, un estilo de vida diaria diferente en la Iglesia y en el mundo. Consagrados a Dios, a los hermanos y al mundo para vivir con Dios y para Dios,  atendiendo “a las cosas de Dios” nuestro Padre, y siguiendo siempre a Jesús.

El don de la vida consagrada los hace evangelizadores siempre abiertos a la acción del Espíritu Santo que les da la fuerza “para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Además, “Jesús quiere evangelizadores que anuncien la Buena Noticia, no sólo con palabras sino, y sobre todo, con una vida que se ha transformado en la presencia de Dios”. (EG 259)

Los consagrados/as, porque viven en la presencia de Dios, tienen “el espíritu”, que los impulsa, motiva, alienta, y da sentido a su acción personal y comunitaria. El Espíritu los mueve “a una acción evangelizadora más fervorosa, alegre, generosa, audaz, y llena de amor hasta el fin” (EG 261), mediante la cual  podrán renovar, sacudir e impulsar a la Iglesia en una audaz salida fuera de sí para evangelizar a todos los pueblos.

Los consagrados/as son profetas que unidos a Jesús y entre sí, buscan lo que Jesús busca, aman lo que Jesús ama. Y el Papa Francisco les recuerda que: “Son depositarios de un bien que humaniza y que ayuda a llevar una vida nueva. Y, no hay nada mejor, que trasmitir a los demás toda la vida de Jesús, su forma de tratar a los pobres, sus gestos, su coherencia, su generosidad cotidiana y sencilla”. (EG 264) Los religiosos/as están invitados a vivir el presente con pasión y teniendo como regla absoluta el Evangelio. Este nuevo estilo de vivir debe ser su gozo y  su alegría.

En el camino de este nuevo año iluminados por el Evangelio, tendremos como guías: La Palabra de Dios, san Guido, las figuras de algunos misioneros del pasado y del presente, y la manera de cómo vivimos nuestra consagración en comunidad según el lema: “Ámense como hermanos y respétense como príncipes”. (S. Guido)

FELIZ  AÑO Y BUEN CAMINO. JESÚS EL BUEN PASTOR, NOS GUIA