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Autor: SIRA/ 20121209+Pequeños+gestos+de+amor+hacen+camino[1] Descubramos  su camino y su estilo en el Evangelio  y no en el comercio publicitario.

“Hijo, ve a mi viña”… y “el Verbo se hizo carne”.  Así empezó el camino de la Navidad. Jesús se hace hombre en el seno de María de Nazaret y José la acompaña.

En este camino, Jesús se deja conducir por sus papás según las costumbres sociales de la tierra de Galilea. Para José y María, la tradición era sagrada, educan  a Jesús según la misma, y lo hacen hebreo.  Esta será su “identidad” durante toda su vida.

Jesús prepara su misión con otra identidad clara y precisa, él es el enviado del Padre para evangelizar. Está identidad le permitirá no confundirse o involucrarse con otro grupo. Jesús evangeliza Galilea, a lo largo y a lo ancho, con entrega completa, “He venido a servir y no a ser servido “. Y descubriendo la misión que Dios ha dado al pueblo de “ser luz de las naciones”, Jesús la asume y lo guía como estrella luminosa hasta la Cruz

La Iglesia, fundada por Jesús, es también enviada como “luz de todos los pueblos”: “Vayan por todo el mundo…y enséñenles a vivir como hermanos porque todos son hijos de Dios”. En el Evangelio encontramos las respuestas contradictorias de dos hermanos, que son signos de las respuestas falsas de muchos cristianos. Los cristianos vivimos en la sociedad del poder económico que amamos, y a ella nos conformamos perdiendo así  nuestra identidad de hijos de Dios. Los discípulos son enviados por Jesús en la viña del mundo para enseñar a vivir en la fraternidad y la solidaridad. Porque Dios no nos ha donado  la vida y el mundo para destruirlo, sino para administrarlo y gozarlo.

Jesús, en Galilea, encuentra una sociedad dividida por las injusticias sociales, la violencia, las creencias religiosas… así es también en la sociedad de hoy. A todos nos recuerda: “En el principio no era así…” y  a los  discípulos les manda: “Ámense, como les ama el Padre de todos, Dios”.

En la historia de la Iglesia, Jesús entra en las culturas de todos los pueblos, haciéndose uno de ellos.  Pero en el camino de la Iglesia algunos discípulos darán un cambio duro y antievangélico, comenzarán a imponerse y a dominar, alejándose del ejemplo de Jesús que “vino a servir y a dar la vida por todos”.

Mons. Conforti  hace suyo este grito y lo transforma en su estilo de vida. Lo propone a su familia de los Misioneros Xaverianos diciéndoles: “Ámense como hermanos y respétense como príncipes”.  Este lema guía la vida diaria de la Familia Xaveriana, que se  alimenta del respeto mutuo, del compartir, teniéndolo todo en común, amándose y perdonándose porque todos somos pecadores…

Esta palabra de Jesús: “Ámense”, debería entrar en la identidad de todo cristiano, para hacerla nacer y crecer en la vida diaria de su familia, en las buenas y en las malas, como estilo específico de su” identidad de discípulo de Jesús”. Hay que escuchar, en cada momento y en toda situación, la voz suave y firme de Jesús: “Ámense como yo los amo.”

Este es el camino que la Navidad nos presenta y sugiere a todos los hombres, como camino de vida plena. ¡Feliz Navidad!