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Xaverianos

Nuevos misioneros de la alegría

Nuevos sacerdotes para la misiónAutor. Daniel Amadeo Larios

“Todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que «la mies es abundante». ¿Pero quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios”. Papa Francisco

Pareciera que en el mundo actual la “vocación” ha perdido la importancia o el atractivo que mostraba en otros tiem pos, en especial la vocación a la vida religiosa, pues el consagrarse a Dios por tres votos, que configuran la propia vida a Cristo, no es muy llamativo para la juventud.  A pesar de eso, el pasado 30 de agosto, dos hermanos nuestros, Felipe García Suárez  y Pablo Emmanuel Torres Frías,  recibieron la ordenación sacerdotal. Este gran evento, no solo ha sido motivo de alegría “para la Familia Xaveriana, sino para la Iglesia Universal”, como dijo Mons. Faustino Armendáriz, durante la celebración.

Pablo Emmanuel Torres Frías es proveniente de Cortazar, Guanajuato. En el año 2000, comenzó su formación xaveriana en la casa de San Juan del Río, Qro.  donde estudió la preparatoria. Después pasó a la comunidad de Salamanca, Gto, donde donde hace el postulantado y el noviciado, y su primera profesión religiosa en el 2005.  Se traslada a Guadalajara donde obtiene la licenciatura en filosofía. En Ciudad de México hace sus estudios teólogicos.

Felipe García Suárez es originario de Cd. Hidalgo Michoacán. Inicio su camino formativo con los Misioneros Xaverianos en 2004 en la casa de Salamanca, emitiendo la primera profesión el 22 de julio de 2007. Posteriormente, después de  tres años, obtiene la licenciatura en Filosofía. En el 2014 concluye su formación básica, después de haber hecho cuatro años en la facultad de Teologí a.

Ambos hermanos emitieron la profesión perpetua el 8 de septiembre de 2013 y recibieron el ministerio del diaconado el 9 de noviembre del mismo año.

Ahora que han sido ordenados presbíteros reciben una gran responsabilidad, la misión de llevar la alegría a aquellos pueblos que todavía no conocen a  Cristo, viviendo el mensaje de amor y libertad presente en el Evangelio: Felipe en la región Xaveriana de Brasil del Sur, y Pablo en la comunidad del noviciado en Salamanca.