Autor: P. Carlos González D. /
¿Qué hace una gota de agua perdida en el mar? Desde hace ocho años me involucre en el trabajo en un hospital en el cual yo mismo me preguntaba: ¿qué puede hacer un misionero, venido de México, en un hospital en Bangladesh? Una respuesta rápida: acompañar y aliviar al enfermo, pero si ¡no soy doctor!, bueno no es necesario que lo seas. Te cuento en pocas palabras la historia de este hospital. Estas son palabras del P. Carlos González para los lectores de la revista xaverianos.
Hace 22 años se inicia esta gran labor con la finalidad de un día dar alivio y esperanza a este Pueblo que también es pueblo de Dios. Esta esperanza que se brindó comenzó dándoles prioridad a los niños, y para eso se favoreció en conseguir lo necesario para la cirugía infantil, como primer paso. El Padre Alfonso, misionero xaveriano, medio por el cual Dios se compadece de los que sufren, fue un apasionado por los enfermos, en especial de los enfermos a los cuales no se les encontraba remedio para su mal, pero al mismo tiempo veía muchos niños con malformaciones genéticas, que nacían sin recto y morían sin atención médica.
Es así que se lanza en busca de ayuda y sin saber bien cómo iniciar ese proyecto, se dirige a los médicos. Poco a poco fue viendo por dónde lo llevaba la mano de Dios y en medio de esa búsqueda, va hallando respuestas y una de ellas fue encontrar a un cirujano muy famoso, especialista en pediatría, a quien motiva a dar de la gran riqueza personal que poseía, de esa bella capacidad de poder ayudar a mejorar la vida de los demás en desgracia. Le dijo: “lo mismo que haces aquí en Italia lo puedes hacer con nuestros niños en Bangladesh”.
Fue así que en el año de 1991, se lanza por primera vez, en su periodo de vacaciones, a dar un servicio por un mes en el país asiático, haciendo cirugía para estos niños. Después de 22 años de constancia del profesor y cirujano Carmine del Rossi y su equipo de trabajo, se ha mejorado la vida de más de 1700 personas que han encontrado alivio y razón para seguir viviendo, gracias a la iniciativa y a la respuesta de personas sensibles ante el dolor humano, sobre todo por los que no tienen condiciones para un día salir por sí mismos.
Luego de que se “abrió brecha” para el trabajo en el hospital, “vienen más transeúntes a caminar”. De esta manera, después del Profesor Carmine del Rossi, se le une en la marcha otros profesores y médicos: Pietro Marenghi en 1993; el Profesor Rinaldi (1995) ortopedista, luego viene Maurizio Casiraghi (1997) con cirugía general; lo sigue en 1997, Andrea di Francesco con cirugía plástica y máxilo-facial. Viene luego un grupo heterogéneo de Urología-Ginecología con el Profesor Cándido Bondavale y Giuliano Mafeti en 2005. También en ese año se presentan otros dos equipos que desean realizar lo mismo que los anteriores: “mejorar la vida de los más necesitados y abandonados. Hasta hoy son 77,200 consultas médicas y 11,558 las intervenciones quirúrgicas registradas a lo largo de estos veintidós años, lo que significa que, juntos hemos hecho camino para realizar el sueño que los xaverianos nos habíamos propuesto al iniciarlo, dando esperanza en medio de tanta gente necesitada.
Recorriendo la historia del hospital podemos ver cómo se ha ido desarrollando:
- Año con año aumenta el número de gente que desea nuestros servicios. Son muchos los enfermos que solicitan recibir alivio a sus males pero no todos alcanzan la oportunidad de ser acogidos para remediarlas. Escogemos de entre ellos los casos más urgentes y graves.
- Año con año aumenta también la voluntad de los encargados de cada equipo por mejorar su trabajo y aumentar el número de personal, para que pueda dar más amplitud al número de las cirugías.
- Cada año se busca que el hospital tenga lo indispensable en instrumentos y equipo de cirugía, lo más apto posible en la adecuación a las exigencias y necesidades requeridas para para ofrecer un mejor servicio.
Hemos procurado caminar juntos como equipo donde todos y cada uno es responsable por el papel que desempeña y por el servicio que ofrece con buena voluntad. Donde todos y cada uno se preocupan por no perder la meta: Servir al Enfermo. Vale la pena recordar la expresión de la Madre teresa de Calcuta que decía: El fruto máximo del amor es el servicio.
Los Xaverianos nos hemos dejado ayudar por tantas personas generosas que contribuyen con su granito de arena para que este servicio sea más eficaz. Ahora que estoy al frente en la organización de estos equipos médicos que vienen a ayudar, agradezco a quienes generosamente han dedicado tiempo dinero y esfuerzo, a que esta noble labor llegue a quienes tanto lo están necesitando. Su ayuda ha sido para mejorar y ampliar las estructuras del hospital como los equipos médicos.
Como ven todo este camino de servicio es como una gotita de agua que se escabulle en el Mar entre las tantas necesidades que tiene este País, que como densidad poblacional, es el más poblado del mundo ya que cabría unas 13 veces en el territorio de México pero tiene 160 millones de habitantes donde la mayoría de su población es gente pobre y donde no se puede ni soñar en un día tener un servicio médico apropiado. La mayoría de la población en un 85% es de religión musulmana, el 13% Hindúes y el 1% ciento Budistas. El resto se reparte entre Animistas y Cristianos que somos unos 400,000 (.05%).
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