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Xaverianos

La alegre noticia es para los sencillos

pag 3bAutor: P. Osvaldo Pulido R. /

Estamos por empezar un tiempo de gozo para nuestra fe: la alegría de la Pascua. No podemos permanecer, como decía el Papa Francisco, “con cara de funeral”. Aunque el peso de las preocupaciones, la tristeza o el pecado, nos abrumen. Jesús resucitado nos ofrece un yugo suave y ligero. Leamos con calma la narración de Mateo 11, 25-30, un texto que nos devuelve la alegría y nos hace personas más libres.    

El relato del Evangelio de Mateo, algunos lo han visto como el Magníficat de Jesús. Tanto María y Jesús saben reconocer y dar gracias a Dios por los pobres y humildes de corazón. Se trata de los pobres en su término amplio. El Padre Dios ha tenido a bien revelar, manifestar los misterios del Reino a su Hijo, Jesús. Este misterio ha sido revelado también por voluntad del Padre, en la persona de Jesús, a los sencillos y ha sido escondido a los sabios y entendidos, tan convencidos de conocer el camino que lleva a Dios.

Los pequeños y  humildes

Jesús, en un ambiente de oración sabe comunicarse con su Padre de corazón a corazón. Alaba al Padre reconociendo en él la voluntad de llevar adelante su misión. El Hijo recibe todo de su Padre y nadie conoce a Dios como él y este conocimiento lo participa también a los que el Padre ha puesto en su camino, a los suyos, a los que están dispuestos a tener una mente y un corazón abierto a la novedad de los misterios de Dios.

Jesús en su misión se ha encontrado con gente de mente y de corazón cerrado y desconfiado. Dios se descubre pequeño y humilde en la persona de Jesús para así lograr acercarse a los pequeños y humildes de este mundo. Dios se revela en la sencillez para hablar al corazón de los que anhelan, con gran deseo, conocer y apegarse al Dios de Jesús.

Yugo suave

Una imagen bíblica, comparaba la ley y su estudio como un yugo. En la segunda parte de este relato, Jesús exhorta a sus discípulos a asumir su yugo y su enseñanza, que libera del peso insostenible de cumplir preceptos y leyes. En adelante la norma a seguir de los discípulos, como también para nosotros los cristianos, es la de aceptar a Jesús y su mensaje liberador como el yugo suave de la caridad, y de la misericordia sin medida.

Si no logramos liberarnos de nuestras cargas del deber por el deber, del tener que cumplir por cumplir, por temor al castigo divino, no nos será posible asumir y experimentar el yugo suave de Jesús. Cuando él nos invita a tomar su “yugo llevadero”, nos invita a enriquecernos con esta rica pobreza y pobre riqueza. La actitud para acoger la propuesta del Evangelio es la de vivir la sencillez evangélica y la mansedumbre, es la actitud de sentirnos necesitados de Dios que va acompañando nuestras vidas por pura fidelidad y amor.

     Reflexión personal

Jesús, en obediencia al Padre, fue formando su nueva familia con los que no tenían, los que no contaban, los pobres que ponen toda su confianza en Jesús el cual les muestra el rostro auténtico de Dios. ¿Con qué actitud de los personajes del Evangelio me identifico más: con los sabios y entendidos o con los sencillos de corazón? En mis relaciones con los demás, ¿He logrado descubrir y aprender de la gente sencilla y humilde que se abre a Dios sin reservas?          

Jesús supo identificar las intenciones de los que lo seguían. Supo descubrir la insensatez de los sabios y la simplicidad de los sencillos. Su preferencia fue siempre por estos últimos que se abrieron y acogieron el Reino de Dios. En mi encuentro con los demás, ¿Me pongo en camino para orientar a los que viven encerrados y confiados en sí mismos, en su sabiduría que no les permite reconocer a Dios en su vida?  

En el pasado, los contemporáneos de Jesús, vivían bajo el yugo de la ley, de la norma y los preceptos que ahogaban sus vidas. Con Jesús y su alegre noticia les cambia la vida. ¿Cómo vivo mi vida de fe? ¿Preocupado(a), por cumplir, el deber por el deber que va opacando mi vida cristiana o por el contrario, asumiendo con sencillez el yugo suave y ligero de la caridad de Jesús que me libera y que me hace más auténtico?