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Xaverianos

Matteo Ricci, la misión en China

pag 10 peqAutor: P. Álvaro Aguado R.

En el siglo XVI, nada quedaba de las comunidades cristianas fundadas en China por los misioneros nestorianos en el siglo VII y por los monjes católicos en el XIII y XIV. Por lo tanto todo estaba por hacer y los obstáculos eran mayores que antes. Después de la muerte de San Francisco Javier, Dominicos, Jesuitas, Agustinos y Franciscanos habían hecho muchos esfuerzos infructuosos al ser incapaces de aprovechar las circunstancias favorables que habían encontrado. Pero nace Matteo Ricci en Macerata, en los entonces Estados Pontificios, el 6 de octubre de 1552.

Matteo Ricci realizó los estudios clásicos en su ciudad natal, estudió leyes en Roma durante dos años y el 15 de agosto de 1571 entró en la Compañía de Jesús en el Colegio Romano, dónde realizó el noviciado y los estudios filosóficos y teológicos. También dedicó su atención a la matemática, la cosmología y la astronomía, bajo la dirección del famoso padre Christopher Clavius.

En 1577 pidió ser enviado a las misiones en la Asia más lejana y, aceptada su petición, embarcó en Lisboa el 24 de marzo de 1578. Llegando a Goa, la capital de las indias portuguesas, el 13 de septiembre de ese año, se le encomendaron allí y en Cochin tareas de enseñanza y del ministerio hasta el final de la Cuaresma de1582, cuando el padre Alessandro Valignani  lo llamó a Macao para preparar la entrada en China y llegó a Macao el 7 de agosto de 1582. Valignani y Ricci fueron autorizados el 10 de septiembre de 1583 a fijar su residencia en Chao-K'ing, la capital administrativa de Cantón. En cuanto se establecieron pusieron en un lugar destacado de su casa un cuadro de la Bienaventurada Virgen con el niño Jesús en sus brazos y tomaron la iniciativa de hablar de su religión en cuanto hubieron superado suficientemente la antipatía y la desconfianza chinas.

El padre Ricci desarrolló la parte más importante de estos tempranos esfuerzos por dar a conocer el Cristianismo a los chinos. En 1589 Ricci fue expulsado de Chao-k'ing, pero la misión tenía raíces lo suficientemente profundas, en cualquier pueblo en que Ricci buscó un nuevo campo de apostolado. En 1595 hizo un intento en Nan-King, la capital famosa en el sur de China, y en 1598 hizo un intento, igualmente de establecerse en Pekín. Sentía que la misión no era segura en las provincias hasta que fuera establecida y autorizada en la capital. Finalmente entró el 24 de enero de 1601 llamado por el emperador Wan-Li.

Los últimos nueve años de Ricci se consumieron en Pekín, fortaleciendo su trabajo con la misma sabiduría y propósito de tenacidad que lo habían dirigido hasta ahora. En Pekín, como en Nan-King y en otras partes, el interés de los chinos más inteligentes fue despertado por las manifestaciones que el maestro europeo les hizo de su dominio de las ciencias. El padre Ricci hizo uso de ciencia profana para preparar la tierra y abrir el camino al apostolado propiamente dicho. Con este objetivo compuso de diversos modos, adaptados al gusto chino, pequeños tratados morales que desarrolló con ejemplos, comparaciones, y extractos de las Escrituras y de los filósofos y doctores cristianos. El libro de más influencia fue su "T'ien-Chu-She-I"; que llevó innumerables miembros a la Cristiandad, y despertó la estima en aquellos a quienes no convirtió. Su lectura indujo al Emperador K'ang-Hi a emitir su edicto de 1692 concediendo la libertad para predicar el Evangelio.

Ricci adoctrinó en sus métodos a los compañeros que se le unieron y los comisionó para continuar su trabajo en las ciudades que dejaba. El problema más difícil en la evangelización de China tenía que ver con los ritos o ceremonias. Ricci permitió a los cristianos la práctica de ellos, evitando todo lo que sugiriera superstición, y les dio normas para ayudarles a diferenciarlo, pues estaba convencido de que la fe en Cristo no sólo no habría traído ningún daño a la cultura china, sino que la habría enriquecido y perfeccionado. Sin embargo, la solución de Ricci a este problema causó una controversia en que la Santa Sede finalmente decidió en su contra.

Matteo Ricci supo abrir el camino al diálogo entre Oriente y Occidente y a la evangelización de China y  sigue siendo ejemplo de misionero. Fallecido en Pekín, el 11 de mayo de 1610.