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P. Víctor N. Martínez sx

“VIDA SALUDABLE UN LOGRO DE APRENDIZAJE FAMILIAR”

El vivir saludable en las cuatro áreas: en lo físico, emocional, mental y espiritual, es el resultado del aprendizaje en la propia familia. Con frecuencia encontramos a nuestro alrededor en el vivir cotidiano y en los medio de comunicación, ejemplos de personas enfermas de manera muy delicada que estando en tratamientos médicos y los familiares por agradarles, les interrumpen sus procesos de curación o el mismo paciente no es capaz de mantenerse firme en el proceso que ha empezado para lograr la salud. 

 Es claro que todos queremos vivir y de manera óptima en todo sentido en una vida muy saludable sin enfermedad alguna. Por ello la tesis a plantear es “una vida saludable es un camino de aprendizaje en la familia”. Es en casa donde se aprende a valorar con disciplina el camino pro-salud. Es de admitir que los asuntos de salud y enfermedad son muy complejos en sus causas.

Mucho de lo que llevamos en nuestra vida por dentro y por fuera, tiene que ver con lo que vivimos en el seno familiar, lo que vimos y oímos de nuestros padres, hábitos y costumbres que llevan a la salud o a la enfermedad, conductas que llevan a la virtud o al vicio; por eso se puede hablar de cultura saludable, cultura pro-vida.

Rescatar el aprecio por la vida desde una disciplina de vida por la salud desde las cosas más sencillas de la vida diaria es urgente. En una dimensión cristiana reconocer que en palabras de Cristo “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn. 10,10). El discípulo de Jesús, es una amante de la vida, la defiende, trabaja por ella y todo lo que se relaciona con ella como la dignidad humana, y todo ello direccionado a la verdadera vida en Dios, la vida eterna.

Las obras de misericordia son la expresión del amor por el bien de los demás y en ello se reproduce la voluntad de Dios que Cristo enseño y practicó. Toda familia y comunidad cristiana conserva el espíritu del Maestro y vive con coherencia el cuidado de la vida con una vida saludable. Todo padre y madre de familia enseñan a sus hijos a llevar una vida saludable y a saber rechazar con firmeza y valentía todo aquello que la daña. Es sorprendente que haya padres de familia que teniendo a su hijo en situación delicada de salud y que por un lado lo lleva a un tratamiento médico o centro de rehabilitación y por otro lado le concede y apoya para que se permita un capricho que ponga en riesgo su salud o no lograr la salud que está buscando en sus tratamientos.

Cuidar una vida saludable es sin duda un asunto de familia, en la que se aprende desde comer sano y saludable cuidando de la propia vida integralmente; urge fomentar los hábitos  y disciplina de una cultura saludable en todas las áreas de la salud, esto será el reflejo de una sociedad inteligente y cristiana.