El P. Jorge Jiménez es misionero xaveriano, originario de San Juan del Río, Qro. Se encuentra trabajando en la misión de Sierra Leona, en el África, desde 2005. Llegó a aquel país en un periodo en que la guerra civil había terminado (2002), después de 10 años de conflicto, pero aún estaba en proceso de restablecimiento. Hoy comparte con nosotros algunas de sus experiencias de trabajo.
La gran sorpresa a mi llegada a Sierra Leona fue que a mi salida del aeropuerto no había luz eléctrica. Eso no es que fuera consecuencia de las guerras de los años anteriores y que hubieran destruido las instalaciones eléctricas, sino que más bien, estaba llegando a un país donde no se había alcanzado una forma de vida donde la energía eléctrica fuera normal por 24 al día. La poca luz que había era a través de generadores y plantas eléctricas.
A mi llegada al país, me dediqué al aprendizaje de la lengua en la ciudad de Makeni, al norte de Sierra Leona. Aunque el idioma oficial es el inglés, la gente habla una lengua llamada Krio, que me llevó unos meses de estudio. Aproveché el tiempo también para irme introduciendo en la realidad del país. Yo conocía muy poco de esta realidad, pero a los pocos, fui conociendo su situación. De hecho, nuestro trabajo como misioneros va encausado principalmente a la evangelización, pero también de mucho trabajo social, porque así lo requieren las condiciones de la sociedad.
El trabajo social que realizo, junto con otros xaverianos, es sobre todo en el área de la educación. Los xaverianos tenemos un buen número de escuelas primarias, que son una forma importante de promover el desarrollo de la sociedad, que después de la guerra civil, el país se ve con un atraso evidente en esta y otras áreas. Esta primera etapa de mi estancia en el país la realicé en Madina, al norte, casi en la frontera con Guinea. Este fue mi primer trabajo que llevé adelante por unos años.
Otro elemento importante para las comunidades es el área de la salud. No existía prácticamente el agua potable por lo que la presencia de enfermedades como la tifoidea, el cólera y la diarrea… se debían a la falta del saneamiento del agua. Hemos promovido la creación de pozos que garantice, sobre todo a los niños, ingerir agua limpia para evitar la enfermedad.
La otra parte de mi actividad es la evangelización. Sierra Leona es un país donde la religión musulmana es la que domina, y con un bajo porcentaje de cristianismo. Me encuentro ahora en la diócesis de Makeni, en la parroquia de San Pedro y San Pablo. La atención a las comunidades para llevarles el evangelio, los sacramentos, y de forma especial, la formación de pastorales donde los laicos se preparan para tomar ellos el liderazgo en sus comunidades, son parte de un proceso largo. Formar a hombres y mujeres en el ejercicio pastoral, con grandes dificultades para leer y escribir, y sin el tiempo suficiente para su formación dado el trabajo que tienen para sacar sus familias adelante, hace que la paciencia y la constancia sean el pan de cada día.
La presencia xaveriana se vino abajo con la guerra civil, donde muchos misioneros tuvieron que salir del país. Algunos ya no pudieron regresar después de los 10 años de la guerra, sea por enfermedad como por la edad. Otros en cambio, regresaron y retomaron sus trabajos, junto a los pocos que siempre se quedaron allá. Actualmente somos alrededor de 25 misioneros trabajando. A propósito, si alguna persona tiene interés en conocer cómo fue la vida de los misioneros antes y, sobre todo, durante la guerra civil, en la que muchos misioneros fueron llevados a las cárceles, podemos ver el libro del Padre Vittorio Mosele: “salvé mi vida pero dejé mi corazón”, de Ediciones Xaverianas. El P. Víctor fue tomado como rehén por dos veces, y la segunda, ante las pocas posibilidades de ser liberado por los rebeldes, los mismos cristianos emprendieron su liberación.
Les saludos a todos los amigos y lectores de la revista Misioneros Xaverianos.


