Autor: Adital (Elaise Farias) /
El obispo de la Prelatura de Xingú, Don Erwin Krautler, es una leyenda de las causas sociales de la región amazónica en el norte de Brasil. Su voz es defensa de los pueblos indígenas y de otros grupos. En los últimos años, Don Erwin ha sido un crítico severo de la política indigenista del gobierno brasileño y un activista contra la construcción de hidroeléctricas en Belo Monte y Tapajós, en el estado de Pará. Su decepción con el gobierno de Lula y ahora con Dilma, es notoria. “Este gobierno es anti-indígena, omiso y negligente”, dijo el obispo en Manaus al portal Amazonia Real.
Él es nacido en Austria y llegó a Brasil en 1965. Fue nombrado obispo de Xingú en 1980 y permanece allí hasta hoy. Es presidente del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), vinculado a la Conferencia de obispos de Brasil (CNBB). Vive en Altamira, Pará. Por su lucha involucrada con la cuestión indígena, es constantemente amenazado de muerte. El obispo acusa al gobierno y a los grupos de poder económico de dividirlos para “romper y debilitar la resistencia de los pueblos indígenas”.
¿Cómo describe Usted la lucha de los pueblos indígenas?
Luchamos al lado de los indios para que sus derechos fueran inscritos en la Constitución Federal de 1988, y lo conseguimos. La victoria de ellos fue nuestra victoria y nuestra victoria fue la victoria de los indios. La constitución tiene un capítulo específico sobre ellos. Antes, los indios eran tenidos como extranjeros en este país siendo que fueron los primeros pobladores. Fueron tutelados por el Estado incorporándolos de moradores de la selva a la sociedad nacional. Hasta 1987 la sociedad nacional era la sociedad de los no indígenas, antes bien, no indígena es aquel que vino de fuera, de otro continente. Los indígenas tienen derecho a sus tierras ancestrales, a sus religiones, a sus expresiones culturales. En caso que sean usadas sus tierras, ellos tienen que ser consultados.
¿Cómo ve Usted los proyectos de gobierno que están afectando a estos pueblos?
Nosotros cantamos victoria con la constitución, pero de un tiempo para acá, a través de la PEC (proyecto de enmienda constitucional) 215, están queriendo negar este dispositivo. Quieren arrancar del Ejecutivo el derecho de demarcar las tierras indígenas. El artículo 67 preveía, en un periodo de 5 años, la demarcación de todas las tierras indígenas. De las mil y tantas tierras indígenas, fueron demarcadas apenas 360, menos de la mitad. Ahora el Legislativo quiere decidir y legislar por encima de las áreas indígenas, lo que es un absurdo, porque demarcar presupone estudios cartográficos, etnológicos y antropológicos. Si esa desgracia de la PEC 215 llegara a pasar no habrá más demarcaciones de las áreas indígenas y las ya demarcadas corren riesgo. Por eso los indios se levantaron contra esa posibilidad.
¿Qué evaluación le da Usted al gobierno federal en este sector?
El gobierno debería defender la causa indígena, que es minoría, y está amenazada, y no lo hace. Yo digo que el gobierno es omiso y negligente. Atrás de eso están las estrategias, que son como rodillo compresor, pasa por encima. Es un gobierno anti-indígena. Lula dijo eso en 2006, donde puso a los indios como obstáculo al progreso, así como las leyes ambientalistas que deberían ser revisadas. Con Dilma no se avanzó en nada.
¿Cómo ve el futuro para los pueblos indígenas de la región?
La hidroeléctrica de Belo Monte, la que está más cercana a Altamira, es un muro enorme. Las aguas van a afectar a 40 mil personas directamente, y los pueblos indígenas cercanos tienen los días contados. La vuelta grande del río Xingú la van a secar, ya que tiene toneladas de oro.
¿Tiene usted esperanza que el gobierno va a reconsiderar su decisión?
Esperanza siempre hay. En el mundo de hoy, hay una gran sensibilidad por los pueblos aborígenes y autóctonos. Brasil no se puede dar el lujo de dar un paso atrás en la forma de tratar a los pueblos indígenas. Eso va a tener una repercusión negativa muy amplia. Brasil quiso estar al frente en la defensa de los derechos humanos. El país firmó tratados internacionales y no puede negarse ahora


