Estimados jóvenes,
Me dirijo a ustedes para hacerles una invitación a la vida Religiosa Xaveriana. Una vida que trasciende lo cotidiano y puede llevarlos a la plenitud de sus sueños, a través del servicio y la entrega total a Dios. Es la vida que combina el amor profundo por Dios con el compromiso incansable hacia el prójimo, especialmente aquellos que viven en los contornos de nuestra sociedad y en las tierras lejanas y que todavía no conocen a Cristo.
Jóvenes, en este momento de sus vidas, cuando las preguntas sobre el futuro y el propósito de vivir se hacen más presentes, es muy importante abrir el corazón y la mente a la llamada de Dios. Una llamada que es sutil y se manifiesta en los deseos profundos de sus corazones, en las inclinaciones naturales hacia el bien y esa voz interna les impulsa a buscar algo más allá en la vida.
Dios nos llama todos los días y espera siempre la respuesta generosa de nuestra parte para ir y hacer discípulos a todas las naciones en su nombre. Es un llamado a vivir generosamente el amor de Dios compartiendo su evangelio a través de las palabras y las acciones, siendo testigos de la fe. Claro, esta vocación como otras más, exige valentía, una profunda vida de oración, y una disposición a dejarse moldear por él.
Pero ¿Cómo saber si están siendo llamados a esta vida misionera? La respuesta empieza en el silencio interior, en la oración y en la búsqueda constante del estilo de vida que piensan entrar. Es mejor buscar momentos de serenidad para escuchar la voz de Dios que habla en el interior. Además, hay la vida de los santos, aquellos que han hecho un recorrido de este camino antes que nosotros, su vida ofrece inspiración y guía enorme. Sus testimonios de fe, esperanza y amor en la entrega y servicio al reino de Dios es una lampara que ilumina el camino vocacional.
Los misioneros xaverianos tenemos sacerdotes, hermanos religiosos con experiencias en el acompañamiento y discernimiento vocacional que puedan guiarlos en su proceso de discernir la voluntad de Dios. No tengan miedo de acercarse con nosotros y decirnos sí para continuar su viaje misionero. Por eso, organizamos retiros espirituales, encuentros vocacionales y preseminarios en nuestras casas de formación en particular durante el verano para invitar y acompañar jóvenes como ustedes.
Recuerden, esta vida es un don de Dios que se tiene que pedir de él y abrazarlo con alegría. Es un camino que los llevará a encontrar a Cristo en cada persona que encontrarán, en cada sonrisa, en cada lagrima y acto de servicio.
Por último, como jóvenes, tienen muchas posibilidades. La decisión de seguir a Jesucristo en el proceso misionero es esta posibilidad y requiere valor para dejarlo todo y seguirlo.

