Los niños también son misioneros, por ello existe la Infancia y Adolescencia Misionera. Esta iniciativa nació en Francia en 1843, cuyo fundador fue el obispo Carlos Augusto Forbin Janson. En un primer momento, fue movido por la situación de los niños que en China vivían condenados a pasar hambre ya que no tenían alimentos ni cuidado alguno. Así comenzó por organizar a los niños para que pudieran brindar una ayuda material y espiritual a otros niños. Esta obra fue puesta bajo la protección del Niño Jesús.
Hasta nuestros días se sigue realizando el sueño de Mons. Forbin en todo el mundo. En este 2024, los niños, niñas y adolescentes de la parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe del Fresno, Mpio., de Jerécuaro, Gto., tuvieron la oportunidad de vivir este encuentro misionero. Gracias a la invitación del padre Roberto Gonzáles, párroco del lugar y de las catequistas, 500 niños y más de 200 papás y mamás vivieron por primera vez un momento de reflexión misionera.
La jornada fue animada por el padre Horacio Pérez Padilla sx, el hermano Andrés Ibáñez sx, la hermana Coco y el grupo JUXA de Salamanca, Gto. Entre cantos, bailes, juegos y la celebración eucarística se les invitó a ser misioneros, a reconocer a Jesús resucitado, como lo hicieron los discípulos de Emaús y a anunciarlo a los demás (Lc 24,13-35).
La niñez y adolescencia de esta parroquia fue un signo profético en estos momentos de grandes cambios en esta parroquia, un signo de unidad, un signo de que Jesús está vivo en medio de su pueblo. Su numerosa participación indica que en estos momentos el pueblo de Dios está sediento de su Palabra por eso los papás que los acompañaron también participaron de la catequesis que se les impartió. Los niños y niñas representaron una señal de paz en un territorio donde la violencia pareciera no tener fin.
Jesús resucitado se hace presente en todo momento cuando aceptamos vivir nuestra fe compartiéndola con los demás. Por ello creemos que este primer encuentro dará frutos y hará crecer a la parroquia del Fresno, y sin duda algún día de aquí saldrán misioneros y misioneras que llevarán el Evangelio al mundo entero. Uno planta, otro riega, pero es Dios el que hace dar frutos (Cfr. 1Co 3,6).
Que Cristo resucitado siga acompañando a los niños, niñas y adolescentes de la parroquia del Fresno y que Dios bendiga a todas las catequistas para que sigan sembrando la semilla de la fe en las nuevas generaciones.

