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P. Gerardo Custodio sx

EL PRODUCTIVISMO

Otro tema que se desprende de la encíclica Laudato Si del Papa Francisco es el productivismo. Es una patología más del progreso basado en el modelo tecnocientífico. La ciencia y la técnica, dañan cuando se ponen al servicio de un modelo económico y social que tiende al crecimiento desmedido generando desigualdad: riqueza para pocos y pobreza para muchos. Es convertir el progreso en un mero y puro productivismo. El capital, para subsistir necesita producir más, acumular más, y entrar en un círculo vicioso del que no es posible salir, porque no se pone un límite.

Muchas veces se dice que existen recursos limitados para necesidades humanas ilimitadas, en lugar de establecer criterios para la producción y distribución de los recursos. Es falso que las necesidades del ser humano son ilimitadas. Lo que es ilimitado es el deseo humano, sus apetencias, animadas por la publicidad. La familia necesita un número limitado y preciso de cosas para vivir, lo que pasa de ahí es superar el límite. Así como el exceso en la comida causa enfermedades, el exceso en el deseo de posesiones también lo es. Se trata pues de una patología. 

Es falso también que existan mercados libres y que estos se autorregulen. Tiempos atrás, la economía estaba incrustada en la sociedad, en la religión, en la moral. No era un ámbito independiente. Hoy los mercados se han regulado para que las grandes corporaciones hagan negocios libremente, sin trabas. A esto se reduce la autorregulación de los mercados. 

Hoy día, se ha conseguido inculcar en la población la ideología del crecimiento económico, en producir más y mejor cada día, aunque hay sectores como la salud, la educación, la ayuda social, que no se han sometido a ello del todo: etc. La máxima expresión de este proceso es convertir al ser humano mismo en parte del proceso. Transformar la vida humana y su reproducción en un eslabón más del proceso productivo. 

Su normativa es que si el capital no se reproduce, muere. Por eso requiere del ser humano, sea como productor o como consumidor, dos dimensiones complementarias de la misma patología social y personal. Incluso el consumismo se convierte en una especie de productivismo pasivo. Consumir sin necesidad también es producir. El consumismo es la reproducción ampliada del productivismo. Así lo dice el Papa: Lo que está ocurriendo nos pone ante la urgencia de avanzar en una valiente revolución cultural. Nadie pretende volver a la época de las cavernas, pero sí es indispensable aminorar la marcha para mirar la realidad de otra manera, recoger los avances positivos y sostenibles, y a la vez recuperar los valores y los grandes fines arrasados por un desenfreno megalómano (n. 114). 

Es necesario aminorar la marcha para recoger los valores positivos. Magníficas son las palabras del Papa Francisco, pues de no frenar un poco acabaremos estrellándonos en el abismo. El mal está en el sistema actual que nos ha atrapado y no nos permite salir de aquí. El único camino es el crecimiento moral, de conciencia, de abrir los ojos, aun si vivimos atrapados y obsesionados en tener, comprar y desechar.