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Xaverianos

DIOS, ¿Patrón o Padre?

Autor: P. Gerardo Custodio L. /

Este es el último número del año donde hemos reflexionado la misión de Jesús en el evangelio de Lucas. Terminamos el 2013 presentando, lo que es para mí, una de las dos joyas del mensaje de Jesús: El Padre lleno de amor y de perdón por su hijo.

La parábola comienza poniendo el marco donde por un lado los publicanos y pecadores lo escuchan, y por otro, los fariseos y los escribas murmuran de él. Los primeros eran rechazados por ser del grupo de los “perdidos” según la ley. Los publicanos eran extorsionadores al servicio del gobierno porque cobraban los impuestos y el pueblo los aborrecía; los pecadores eran el pueblo pobre, analfabeto y desconocedor de la ley. El segundo grupo se sentía intachable y dueño de la salvación por su escrupuloso cumplimiento de la ley externa.

La parábola presenta a un Padre con dos hijos. El más joven pide su herencia y se va lejos de la casa a derrochar lo que tiene. El día menos pensado se queda sin nada y va a parar en medio de los cerdos, que representan lo impuro entre los judíos. Es ahí que se da cuenta no haber valorado el amor de su Padre, pero está seguro que lo puede perdonar y decide regresar. Su Padre, al verlo, además de abrazarlo y recibirlo, le hace una fiesta. El hijo mayor, al regresar de su trabajo y al darse cuenta de lo que hizo su Padre, se enoja y decide no entrar a la casa. En su concepto su Padre está siendo injusto con él y por eso, no reconoce a su hermano.

Sí nos preguntamos sobre el hijo mayor, ¿será que entró en la casa? ¿El amor paterno no fue capaz de convencerlo? ¿Pudo más su orgullo? La respuesta está en la forma como le respondió a su Padre cuando le pedía que entrara: “hace tanto tiempo que te sirvo, y jamás he desobedecido tus órdenes y tú nunca me has dado un cabrito…”. El hijo mayor vio siempre a su Padre no como un papá, sino como un patrón: “te sirvo… jamás he desobedecido tus órdenes”. Se comporta como un trabajador más. No ha descubierto aún el cariño y amor de su Padre.

El hijo menor son los publicanos y pecadores que un día se convierten de su mala vida y descubren el amor misericordioso del Padre. El hijo mayor representa a los escribas y fariseos que no sienten necesidad del perdón porque están seguros que el mero cumplimiento de las normas les dará el premio, pero viven fríamente y con miedo de Dios. Ésta es la novedad que trae Jesús. El verdadero rostro de Dios es el Padre que ama y se compadece de sus hijos e hijas al estilo de una Madre. La dificultad que Jesús va a encontrar en los oyentes es el salto que deben dar para sacudirse de la doctrina antigua hacia una nueva visión del amor de Dios.

Feliz Navidad y Año Nuevo para todos a nombre de los Misioneros Xaverianos.