Somos los Misioneros Laicos Xaverianos de la Ciudad de México y queremos compartir con ustedes nuestro caminar en la misión al vivo ejemplo de nuestro Santo Fundador, Mons. Conforti. En efecto, sus palabras, su ejemplo y su presencia nos han inspirado a ponernos en camino por las rutas de la misión de diversas maneras.
Lo primero que les compartimos es la razón de nuestro caminar; como bien nos lo explica nuestro fundador, somos misioneros laicos porque hemos “contemplado en espíritu a Jesucristo que indica a sus apóstoles el mundo por conquistar al Evangelio, no con la fuerza de las armas sino con la persuasión y el amor, y ha quedado seducido por Cristo”. Los miembros de nuestro grupo venimos de una experiencia de fe que resumimos en esas dos palabras exaltadas por Conforti: “contemplación y seducción”. Gracias a nuestras familias de origen, pero también al encuentro con la espiritualidad de Conforti, hemos contemplado a Cristo y su amor nos ha seducido y enviado a misión. Nos entusiasma el ir y ponernos en movimiento para llevar su Palabra a los demás, como nos lo pide nuestro fundador, “el misionero penetra selvas inhóspitas, atraviesa desiertos ardientes, se desliza sobre los hielos del polo, no en busca de oro y perlas… sino únicamente en búsqueda de almas que conquistar a la fe de Cristo, no armado de espada y fusil…sino armado únicamente de la cruz de Cristo …” (16 noviembre 1924, discurso a los que parten a misiones).
En la “selva de concreto” de la Ciudad de México hemos optado por ir al encuentro de familias llevando la imagen peregrina de San Guido Conforti.
Convencidos de que Cristo busca entrar a lo más íntimo de nuestro corazón, a través de las puertas que muchas veces permanecen cerradas por el bullicio de nuestra vida actual, hemos lanzado una campaña en las familias y, semana a semana, la imagen abre puertas y entra en los corazones de sus miembros. Al entrar en ellas, la imagen de San Guido lleva a la contemplación de Cristo y fortalece la fe de sus miembros.
He aquí un testimonio: "Recibí la visita de San Guido el día de mi cumpleaños, estaba muy emocionada porque solía cocinar para los xaverianos". Ahora, es la espiritualidad de Conforti que alimenta su fe. "Es muy agradable, ya que nos hace recordar momentos muy lindos compartidos, los xaverianos siempre fueron muy atentos con nosotros". La imagen nos hace recordar que somos una familia.
No nos hemos quedado en la ciudad, hemos optado por “salir” más allá. La celebración anual de la Semana Santa ha sido para nosotros, misioneros laicos una oportunidad de vivir en familia la misión, ser uno con el otro, pero sobre todo abrir el corazón y superar una mirada de turistas hacia otras comunidades desconocidas de nuestro país.
La Mixteca en la sierra de Oaxaca, lugar de misión el año 2023, nos permitió contemplar, analizar una realidad mexicana muy diversa, normalmente “invisible” y comprender además cómo la misión te lleva a mover tus propios límites, sacarte de tu zona de confort.
Un sitio donde cada uno de sus habitantes se preocupó porque jamás nos faltará comida o lo necesario para sentirnos cómodos y que, pese a sus situaciones individuales o colectivas no dudaban en brindarnos apoyo.
Creímos ir para contribuir o incluso "enseñar", debido a su situación. Sin embargo, la comunidad nos enseñó y aprendimos que existen otros contextos llenos de humanidad más allá de lo que ven nuestros ojos. Un lugar tan mágico, tan poderoso, tan noble, tan humilde, tan cálido como una familia amada, segura y protegida.
Las experiencias de vida fortalecen y permiten ser más resilientes, por lo que evitar que los otros pasen por ello, es una forma de ayudarlos ser “débiles emocionalmente”.
El misionero es un contemplativo en acción, nos dice Conforti, nuestro caminar nos llevó de regreso a los pies del altar. Fue así como, motivados por el carisma de nuestro fundador, el pasado 30 de septiembre, fiesta de San Jerónimo y vísperas del inicio del mes misionero, los laicos de la ciudad de México realizamos la Primera peregrinación a la Basílica para al encuentro con la misionera por excelencia y madre de las misiones: la Virgen de Guadalupe.
En esta primera ocasión nos congregamos: el padre Rubén sx, los laicos xaverianos, familias, amigos y hermanos seminaristas en formación. Caminamos juntos por la “Calzada de los Misterios” acompañados de la imagen peregrina de San Guido María Conforti, con cantos a la Guadalupana y rezando el rosario misionero en lenguas pertenecientes a cada continente. Con este acto dimos inicio al mes misionero, desde nuestro estado laical, pidiendo por las misiones en todo el mundo, dando gracias a la Virgen por todo el bien recibido, por conocer el carisma xaveriano y reconocernos hermanos de la misión que Dios nos ha depositado y que San Guido deseaba: “Hacer del mundo una sola familia en Cristo”.
De esta manera hemos tratado de caminar los caminos de la misión de la mano de Conforti.
¡Que sea por todos conocido y amado, Nuestro Señor Jesucristo!



