El Fiestón Juvenil de Misioneros Xaverianos es una reunión de la diversidad de grupos juveniles dentro de los Seminarios Xaverianos. Durante este evento realizado en este año en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México; se llevaron dinámicas respecto a experiencias misioneras, propuestas de los grupos juveniles, intercambio cultural entre los grupos, organización de misas y la velada de pentecostés, animación, etc. A este evento asistieron grupos de Arandas, Jalisco; Jungapeo, Michoacán; Ciudad de México, San Juan del Río, Querétaro; Salamanca, Guanajuato; y jóvenes de Guadalajara.
Los miembros del grupo Juvenil JUXA de Salamanca, Guanajuato podemos compartir que el evento fue una experiencia muy agradable. El hecho de conocer personas nuevas con ideas diferentes, nos ayuda a mejorar nuestro desarrollo personal, pero más que eso celebramos el acercamiento a Dios y el saber que Él está presente dentro de nosotros los jóvenes. Es realmente emocionante y nos marca profundamente que los jóvenes misioneros compartimos la alegría que nos transmite servir a Cristo dentro de estos encuentros xaverianos.
El aprendizaje que se vive, las experiencias que expresamos y los sentimientos que brotan dentro de los eventos xaverianos como lo es el FIJUMIX son sorprendentes, porque nos ayudan a conocer a toda la familia misionera, a confiar en ellos, a aprender de ellos, de sus culturas y conocimientos, pero lo más importante son las cosas que sientes al estar en presencia del Señor. Son sentimientos y fuerzas que te inspiran hacia una nueva vida, como la que tuvo San Guido María Conforti. Realmente experimentas a Dios presente en cada una de estas actividades y personas. Así que a ti joven te puedo decir que no tengas miedo a acercarte a Dios, porque Él te está llamando y te dice que sientas su amor, su confianza, su caridad y la presencia de su espíritu dentro de ti.
El FIJUMIX como encuentro nos inyectó energía para seguir colaborando como grupo de jóvenes misioneros, apoyando a cada una de los llamados y las tareas que se nos encomiendan por parte de la Iglesia, mejorando en el espíritu aspectos personales y grupales, así como las ganas de crecer dentro del carisma xaveriano y con ello hacer del mundo una sola familia

