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Gerardo Custodio sx

ESPIRITUALIDAD MISIONERA Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN SOCIAL (II)

En la modernidad líquida, los individuos viven en soledad por los pocos amigos y sufren más seriamente de enfermedades debido a la ausencia de lazos fuertes de amistad. La gente es tratada como mercancía. Si se les encuentra algún defecto, puede ser cambiada por otra. No quieren responsabilidad ni han vivido relaciones serias y durables. El amor no tiene más el mismo significado, fue alterado como algo flexible, muy diferente a su verdadero significado. Todo indica que el individualismo, el sufrimiento y la soledad son los principales problemas de la sociedad. 

El gran reto es valorar los vínculos humanos desde la infancia, de usar éticamente las redes sociales, las nuevas tecnologías para el bien común. “Para la Iglesia, el nuevo mundo del espacio cibernético es una exhortación a la utilización de su potencial para proclamar el mensaje evangélico” (DA, 487). “El internet es un medio que puede ofrecer magníficas oportunidades de evangelización, si es usada con competencia”. (DA, 488). Pasa a ser también un lugar de evangelización y diálogo, de intercambio de experiencias de fe y religión, de trabajo en conjunto a favor del bien común.

El sentimiento de “bienestar”, de “tocar el corazón”, de producir una sensación de tipo emocional, parecen determinar la opción por una determinada Iglesia y su aproximación con Dios. Esas son las principales motivaciones para escoger la religión, de acuerdo al estado de ánimo. Las motivaciones para abandonar y desafiliarse son de orden personal. La tradición y la doctrina pierden peso en la opción. 

Cada uno hace su creencia y religión de acuerdo a sus necesidades inmediatas. El valor último o patrón de medida es la propia persona.  La persona se siente libre tanto para asistir a un culto evangélico, participar a una ceremonia budista o a un ritual afro sin constreñimiento, así como participar a una misa.

Dice el evangelio de Mateo que un joven se acercó a Jesús para preguntarle: ¿Qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? Jesús le dice que guarde los mandamientos. Él replica que ya los observa desde joven, a lo que Jesús le dice que si quiere escoger el camino perfecto, que vaya a vender todo y lo siga. El joven se fue triste porque tenía muchos bienes (Mt 19). Este es un texto que muestra que hay otra manera de pensar según el evangelio. Jesús no puede ser entendido en sus exigencias cuando no hay una base, una formación u otros valores en la persona.

El mundo cambió, está cambiando y va a cambiar aún más, trayendo consigo siempre nuevas exigencias y nuevos retos. Los hechos contemporáneos suscitan cuestionamientos, tanto para la pastoral misionera, la nueva evangelización y la misión ad gentes.

El papa Francisco, en la carta por ocasión del Año de la Vida Consagrada, garantiza que la vida consagrada no está creciendo; se pueden organizar bonitas campañas vocacionales, pero los y las jóvenes se sentirán atraídos, no por nuestro discurso sino en la medida que ven que somos hombres y mujeres felices. De igual forma, la vida consagrada no depende de la eficacia y de la fuerza de sus medios. Es nuestra vida que debe hablar, una vida que debe transparentar la alegría y la belleza de vivir el Evangelio siguiendo a Cristo. ¿Cómo presentar este mensaje en un mundo líquido?