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Xaverianos

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?

Autor: P. Gerardo Custodio L. /

La vida en la ciudad sobre todo, nos ha ido cambiando en la manera de ver a los demás. El ambiente social y el respeto a las personas se ha degradado de tal forma que los demás representan ser “un enemigo potencial” hasta que no se demuestre lo contrario.

El evangelio de Lucas presenta a un grupo que sigue a Jesús, y él los va instruyendo en su caminar hacia Jerusalén. Un doctor de la ley le pregunta qué debe hacer para alcanzar la vida eterna. Jesús no le contesta directamente, sino que le dirige otra pregunta: ¿qué dice la ley? La ley judía estaba llena de normas a seguir (613). El doctor le responde con dos citas Dt 6,5 y Lv 19,18: amar a Dios y al prójimo. Jesús le dice: muy bien, haz eso y vivirás. El doctor no tenía dudas para identificar a Dios, pero si sobre quién era el prójimo. En ambiente judío, el prójimo era el israelita, pero no los pecadores, los paganos y los no observantes de la ley, así que quedaba a criterio para escoger quién es y quién no es el prójimo. Jesús no quiere entrar en teorías y da el ejemplo del samaritano (10,25-37).

Un hombre sin identificación, víctima de salteadores yace medio muerto a la orilla del camino. Pasan dos funcionarios del templo y no ayudan porque uno no tiene tiempo y el otro se contaminará con la sangre del herido y quedará impuro. Para estos la relación entre el culto y la ayuda al prójimo no tienen nada que ver. Un hombre medio pagano, un samaritano, pasa y se detiene, se compadece, se acerca, lo cura, lo cuida y paga por su salud. Jesús le pregunta al doctor: ¿quién crees que es el prójimo del herido? (no le dijo que quién era su prójimo de él). Y contesta: aquel que tuvo compasión de él. El doctor ni siquiera dijo el nombre de samaritano porque existía un odio mortal entre judíos y samaritanos. Jesús le dice: ve y haz tú lo mismo.

La palabra ‘prójimo’ en hebreo significa: vecino, conocido, amigo. Cuando al otro no se le mira como enemigo y se le trata como vecino, conocido o amigo, ahí se establece una relación recíproca. Por eso Jesús pregunta: ¿quién se portó como prójimo del mal herido? O sea, ¿quién se portó como amigo del asaltado necesitado de ayuda?

El prójimo no es objeto de caridad. No es dar de lo que sobra. No es razonar primero si aquel se hace pasar por necesitado, si me está engañando, si no le estaré ayudando a mantener un vicio, o a hacerlo más flojo. La parábola termina diciendo: prójimo es el que tuvo compasión y ayudó (el que se hizo próximo, vecino, amigo).