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Xaverianos

¿QUÉ SON LAS OMPE?

Autor: P. Carlos Mongardi /

El decreto del Concilio Vaticano II sobre la actividad misionera entre los no cristianos  subraya que “todos los fieles…tienen el deber de cooperar a la expansión y dilatación del Cuerpo de Cristo” (AG, 36). “Y teniendo una viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusión del evangelio, acepten su participación en la obra misionera entre los gentiles” (= no cristianos) (AG, 35).

 Los medios para que todo el pueblo de Dios, con sus pastores, responda a este deber de cooperación, responsabilidad y participación en la misión entre los no cristianos, son las llamadas Obras Misionales Pontificias, en algunos países, como en México, nombradas Obras Misionales Pontificias Episcopales. Se quiere entender que la colaboración y responsabilidad en la misión universal pertenece al Papa y a los Obispos, con todo el pueblo cristiano.

Como decía recientemente el papa Francisco: “Frente a la tentación de las comunidades de cerrarse en sí mismas preocupadas en los propios problemas –una tentación muy frecuente-, la tarea es de recordar la “missio ad gentes”, de testimoniar proféticamente que la vida de la Iglesia y de las Iglesias es misión y misión universal” (Discurso del 17 de mayo de 2013).

 Las Obras Misionales Pontificias son 4:

  1. La Obra de la Propagación de la Fe: fundada por una mujer en 1822 (María Paulina Jaricot) con el objetivo de educar a todos los sectores del pueblo de Dios, -familia, escuela, enfermos- en el espíritu misionero universal y en la colaboración espiritual y material con las misiones.
  2. La Obra de san Pedro Apóstol: fundada por dos mujeres en 1889 (Estefania y Juana Bigard) con el propósito de sustentar la formación del clero local en  las iglesias de las misiones.
  3. La Obra de la Infancia Misionera: fundada en 1849 por el obispo Mons. Forbin Janson con el fin de despertar en los niños y niñas una conciencia misionera universal y dar su colaboración.
  4. La Pontificia Unión Misional: fundada en 1916 por el beato Pablo Manna, con la colaboración del obispo san Guido María Conforti, fundador de los Misioneros Xaverianos, con el fin de formar una conciencia a la responsabilidad misionera universal en los sacerdotes, religiosos/as y aspirantes. Además para animar y organizar las Obras Misionales Pontificias. Hoy quizá sean los laicos a animar a los pastores y misioneros en este impulso al anuncio de Cristo a los no cristianos.

 El concilio Vaticano II, solamente una vez recuerda el nombre de Obras Misionales Pontificias, pero determina concretamente sus fines y actividades, subrayando que “al obispo corresponde suscitar en su pueblo…obras por la evangelización del mundo y fomentar gustoso las vocaciones de los jóvenes y de los clérigos a los Institutos Misioneros” (AG, 38). Dondequiera venga a faltar esta responsabilidad y disponibilidad, los Institutos Misioneros van languideciendo.

El Papa Francisco, reconoce que “las Obras Misionales son llamadas Pontificias por estar a directa disposición del Obispo de Roma… y son plenamente actuales y necesarias también hoy, porque son tantos los pueblos que todavía no han conocido ni encontrado a Cristo y es urgente hallar nuevas formas y caminos… para llevarlos a Él” (Discurso del 17 de mayo de 2013).

Pedimos a Jesús, salvador universal, y a la reina de las misiones y madre de todos los pueblos, para que las dificultades de nuestras Iglesia y la actividad de la nueva evangelización, permitan con las Obras Misionales Pontificias y Episcopales renovar las misiones entre los pueblos no cristianos.