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Xaverianos

¿UN DON O UNA RESPONSABILIDAD?

Autor: P. Gerardo Custodio L. /

El domingo IV de Pascua es llamado del Buen Pastor. Jesús es el buen pastor que cuida y se preocupa por las ovejas, las que están cerca y las que están lejos. Es la imagen viva de la mamá o papá que piensa en sus hijos/as, pero sobre todo, en los que están enfermos, lejos, o en situación de fragilidad o peligro, la mente no deja de tenerlos presente durante todo el día.

Cuando Pablo y Bernabé van predicando por los pueblos se encuentran con gente que acepta de muy buena gana la propuesta del Evangelio y se hacen bautizar en el nombre del Señor Jesús. Pero también los hay aquellos que no sólo no aceptan el mensaje, sino que agreden e incitan a que el pueblo entero se levante contra los dos misioneros, porque no están dispuestos a aceptar la Palabra que pide un cambio de vida y de actitud. Muchas veces son apedreados, injuriados, amenazados y expulsados de los pueblos. A estos que no aceptan, los apóstoles les recuerdan que Dios les concedía ser privilegiados para ser parte del rebaño elegido, pero por su renuencia, ahora la Buena Nueva sería predicada a otra gente de pueblos y lenguas distintas, quienes venían acogiendo el Evangelio. Ellos ahora son el nuevo pueblo, el rebaño elegido para formar parte del Reino (Hech 13). El apóstol Juan dice que este nuevo pueblo es una muchedumbre inmensa que no se puede contar, formado por gente no de esta u otra nacionalidad, sino con la característica de ser seguidores del Pastor, de quien escuchan la palabra y la viven cada día: “los que han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero” (Ap 7).

Nuestro país, casi en su totalidad, ha escuchado la invitación de Jesús a ser miembro de su rebaño, indistintamente del nombre de la religión que profesemos. ¿Es un don o una responsabilidad? Es un don porque son más la gente que no lo conoce en el mundo que los que sí oyeron hablar de él. Pero el puro escuchar o ser de tal religión no es suficiente. Es una responsabilidad porque debemos dar una respuesta concreta. Necesitamos escucharlo para saber lo que él nos propone, para alimentarnos y ser conducidos a los manantiales que sacian nuestra sed. Una oveja solitaria, tarde o temprano es devorada… El plan de Jesús es ir por aquellas que están lejos todavía, es decir, ser una iglesia misionera.