“Hay 305 grupos étnicos en Brasil con 896.900 indígenas. La pandemia de covid-19 afectó a muchas de ellos. Según la Articulación de los Pueblos Indígenas en Brasil (APIB) y la Coordinación de Organizaciones Indígenas en la Amazonía Brasileña (Coiab), hasta el 09 de mayo, 223 personas indígenas estaban infectadas, en 30 pueblos diferentes.
El centro de la epidemia está en la Amazonía con 42 muertes. En la ciudad de Manaus, murieron 21 indígenas y 17 en Alto Solimões. El primer caso de Covid-19 fue el de un agente de salud indígena en el Amazonas del pueblo Kokama infectado por un médico del Distrito de Salud Indígena Alto Solimões, que atiende a 236 aldeas en la frontera entre Colombia y Perú. Después de eso, otras 20 personas del pueblo Kokama han muerto, incluido el agente de saneamiento básico, Alberto Párcia Felix, Ticuna, de 55 años. Fueron realizados exámenes en los grupos de la Secretaría de Salud Indígena de Alto Solimões (SESAI) y 12 agentes de salud resultaron contaminados por Covid-19”.
Cuando hablamos de pueblos indígenas, estamos obligados a hablar de territorio. Territorio, es más que tierra. Cuando hablamos de territorio, estamos hablando de un lugar específico que involucra nuestra historia; hablamos de lugares, entornos y una forma de saber cómo lidiar con ellos; hablamos de sabiduría y conocimiento heredado por los que nos precedieron y enseñaron a desarrollarnos en ese lugar.
La nueva pandemia se aborda de diferentes maneras en cada situación, en cada marco biográfico. Aquí hablaremos sobre cómo el nuevo coronavirus está siendo enfrentado por los habitantes del Amazonas brasileño. Ellos han acumulado mucha experiencia, incluso todavia más, después de quinientos veinte años de resistir muchos tipos de nuevas amenazas.
El contexto impone a los pueblos indígenas de la Amazonía brasileña una mayor capacidad para organizarse y responder al desafío de preservarse del contagio para asegurar sus vidas.
En Brasil existe una política de desmantelamiento de los órganos de monitoreo e inspección de las tierras indígenas. Está en curso una Medida Provisional (910) que propone la regularización de las tierras públicas, alentando la apropiación de millones de hectáreas de esa tierra pública, pasándola a manos privadas. Tan sólo el estado de Amazonas tiene un estoque de 53 millones de hectáreas en peligro. Esta es una gran amenaza contra los pueblos indígenas y sus culturas.
La búsqueda de metales preciosos tiene una larga historia: poco más de quinientos años. Esa amenaza no ha terminado. Existe un proyecto de ley (PL 191 2020) que insiste en legalizar la exploración minera en tierras indígenas. Esto también es una amenaza porque más de la mitad de las tierras indígenas tienen minerales. La naturaleza transformada en mercancía es una amenaza.
En este contexto de amenazas, ¿cómo se organizan las comunidades tradicionales para enfrentar una amenaza más como la pandemia? Los pueblos indígenas se están articulando y organizando para superar el déficit en las políticas públicas del gobierno, la falta de estructuras sanitarias, las grandes distancias hasta donde se encuentran los centros de atención médica.
Sônia Guajajara, coordinadora de la APIB, nos comunica que preparon una carta dirigida a todos los gobernadores de los estados de la Amazonía brasileña con propuestas para el establecimiento de un plan de emergencia; crearon un Comité Nacional para la vida y la memoria de los indígenas que monitorea diariamente el avance de la covid-19 a través de las organizaciones indígenas para evitar el subregistro de casos y muertes causadas por covid-19. El sitio web llamado "quarentena indígena", creado por ellos, contabiliza y registra los casos a partir de sus propias informaciones. El dia de hoy se registra lo siguiente: 77 indígenas fallecidos, 308 indígenas contaminados y 34 pueblos afectados. El movimento indígena también creó una Asamblea de resistencia indígena para elaborar un plan de combate al coronavirus a través de bloqueos, articulación de apoyadores como artistas plásticos para la preparación de folletos, distribución de kits y manuales de higiene, instalación de radiofonia en lugares estratégicos de áreas remotas.
En la Amazonía, hay varias instituciones, organizaciones civiles, incluidos gobernadores o alcaldes de municipios que se están asociando para implementar acciones prácticas. La Universidad de Campinas desarrolló una estrategia para apoyar las acciones para combatir a covid-19 en la atención de los pueblos más vulnerables y utilizando la plataforma de organización existente a través de los Distritos Sanitarios de Salud Indígena en Brasil (http: //www.nepo.unicamp .br / publicacoes / Caderno-Demografia-Indigena-e-COVID19.pdf).
Los obispos de la Amazonía Brasileña emitieron una nota sobre la situación de los pueblos de la selva en tempos de la pandemia del covid-19. En ella manifiestan su inmensa preocupación y exigen la atención de los gobiernos federales y estatales a esa enfermedad que cada vez cresce más en esa Región. Denuncian también el colapso de los sistemas de salud en las principales ciudades como Manáos y Belén y las estadísticas veiculadas por la televisión que no corresponden a la realidade. No hay material para hacer los test, muere mucha gente en casa y sin atención médica ni acceso al hospital.
Dice la nota de los obispos: “Los datos son alarmantes: la región tiene la menor proporción de hospitales en el país, de alta y baja complexidade (apenas 10%). Extensas áreas del território amazónico no disponen de Unidades de Terapia Intensiva (UTI) y muy pocos municípios atienden los requisitos mínimos recomendados por la Organización Mundial de Salud, en cuanto a números de camas de UTIs por habitante (10 camas de UTI para cada 100 mil usuários)”.
En estos tiempos se manifiesta el tamaño de la injusticia existente: en cuanto los obispos denuncian la falta de test en el norte del país; en Brasília existe el lujo de poder hacer el test en el llamado drive thru.
En conclusión, se puede decir que ante el vacío y la deficiencia de las estructuras sanitarias y la banalidad con que el asunto es tratado por parte del Poder Ejecutivo, en la persona del presidente de Brasil, Sr. Jair Messias Bolsonaro, las Organizaciones y Movimientos Indígenas, la sociedade civil organizada, algunas Iglesias y algunos parlamentarios se están articulando para no dejar que lo peor pase: el genocidio de los pueblos de la selva.


