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P. A. Morales Reyes

XXVIII Jornada Mundial del Enfermo

Cada 11 de febrero, fiesta de la virgen de Lourdes, la Iglesia nos invita a orar por los enfermos del mundo entero. En esta ocasión el Papa Francisco cita este pasaje del Evangelio: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré» (Mt 11,28).

Sin lugar a dudas la enfermedad, cualquiera que sea, cansa y agobia y, más aún, cuando la enfermedad es larga o tal vez incurable. Pero no sólo el enfermo se cansa y se agobia, sino también los que lo cuidan. Por eso Jesús nos invita a ir a Él porque solamente él puede darnos alivio, paciencia y esperanza.

Esta jornada la celebramos en medio de un momento crítico para el pueblo chino, el coronavirus, enfermedad que ya ha matado a más de mil personas, se ha convertido en una preocupación para todo el mundo. No sabemos que hay detrás de todo esto, pero no debemos olvidar en nuestra oración a las personas que están sufriendo las consecuencias de esta nueva enfermedad.

Quienes hemos tenido la experiencia de la enfermedad sabemos que son momentos en los cuales los gestos de solidaridad valen oro, la simple visita de un familiar, de un amigo o de una persona de buena voluntad es de gran alivio, pues cuánto más lo es la presencia de Dios en esos momentos.

Que por nuestras oraciones los enfermos de todo el mundo encuentren paz y esperanza, que por la intercesión de la virgen de Lourdes el Señor Jesús les devuelva la salud del cuerpo y del espíritu.

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