MISIONEROS
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isión, ad gentes, ad extra y ad vitam. Inculturizados,
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nsertos en los ambientes o lugares a los que somos enviados.
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iempre dispuestos a servir y trabajar por el bien de nuestros hermanos.
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luminando siempre con nuestro testimonio de entrega y servicio desinteresado, sencillo y eficaz.
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rando y laborando porque el trabajo y la oración fortalecen el cuerpo. Oración en la acción.
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unca nos damos por vencidos, aunque la misión sea un reto cada vez más exigente.
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stamos convencidos que entregar nuestra vida en el anuncio del Evangelio es la mejor inversión que podemos hacer.
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ogamos siempre al señor para que nos preserve del mal y nos dé la perseverancia final.
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O |
rientados siempre por Dios el magisterio de la Iglesia y nuestros documentos.
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eguiremos sirviendo como pequeña levadura que hace fermentar la gran masa que es la humanidad entera, para hacer del mundo una sola familia en Cristo.
XAVERIANOS
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avier, el misionero admirado y querido como patrono nuestro por nuestro fundador, será siempre nuestro modelo.
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A |
mamos la misión ad gentes y hoy más que nunca se vuelve un verdadero reto.
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amos avanzando, no nos paramos, ni la pandemia ni la disminución o ausencia de seminaristas en nuestros seminarios nos desaniman, seguimos adelante con nuestros proyectos y hemos abierto nuevos lugares de misión: Alto Solimões, Marruecos.
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E |
l Espíritu Santo nos empuja y acompaña para continuar sobre la tierra la obra de redención de nuestro Señor Jesucristo y no lo vamos a defraudar
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R |
einará Cristo sobre la tierra y su Evangelio se expandirá por doquier y los Xaverianos haremos nuestra parte y podremos decirle al Señor: “misión cumplida”.
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I |
remos a donde el Señor nos pida ir y lo que nos pida hacer haremos, porque somos misioneros y con Cristo estamos y si no nos oyen, más fuerte gritaremos.
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A |
mor a Dios y a nuestros hermanos, será siempre nuestra bandera, pues con el amor una sociedad de hermanos en Cristo construiremos.
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N |
o estamos solos el Señor mismo lo dijo “yo estaré con ustedes hasta el fin de los tiempos”. La Morenita del Tepeyac, en la persona de Juan Diego nos dice: “no estoy yo aquí que soy tu madre”.
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O |
tros muchos hermanos comparten ya nuestra misión, los Laicos Xaverianos nos demuestran su adhesión, no solo de palabra sino con verdaderas acciones de compromiso a la misión. Son pocos por el momento, pero con entrega y amor van contagiando a muchos otros que seguramente se unirán con decisión.
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S |
omos Misioneros Xaverianos y con mucho honor, estamos ya cumpliendo 125 años de existencia como congregación, 70 ya en México y celebramos, también con mucha emoción el Centenario de dos perlas preciosas que nos heredó nuestro amado fundador, la Carta testamento y las Constituciones, que el Espíritu Santo inspiró y las autoridades eclesiales aprobaron pues cumplían con lo requerido para nuestra noble acción, pues nuestro deseo es que el “Audaz Proyecto” de nuestro Fundador que llevamos en el corazón, con el auxilio de Dios lo veremos no como un gran sueño sino ya puesto en acción, dando los frutos esperados, “Sea por todos conocido y amado nuestro Señor Jesucristo” y Dios que es Padre compasivo y misericordioso nos guiará para “hacer del mundo una sola familia en Cristo”.


